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CORTICOIDES, EL INGREDIENTE SECRETO

Posted by on Jun 10, 2019 | 0 comments

CORTICOIDES, EL INGREDIENTE SECRETO

Los corticoidesson un grupo de sustancias relacionadas por su estructura esteroidea y su acción antiinflamatoria, que están ampliamente extendidos en el tratamiento médico de multitud de enfermedades. No hay mejor razón que su acción antinflamatoria y su efecto sobre el metabolismo, lo que permite utilizarlos como agente principal en cuadros dolorosos o coadyuvantes de otras terapias.

Partiendo de la molécula principal, el ciclopentanoperhidrofenantreno, que es la base del colesterol y de las hormonas como el cortisol o las hormonas sexuales, se han ido diseñando nuevas sustancias relacionadas con una acción más selectiva, con mayor potencia o duración del efecto, convirtiéndose en elemento omnipresente en oftalmología, dermatología, reumatología y prácticamente en todas las especialidades y ámbitos anatómicos.

 

 

Existen preparados para su administración por todas las vías, desde tópicos u orales, a intravenosos o epidurales. Cada vía de administración tiene sus peculiaridades, su dosificación y las precauciones correspondientes, aunque en todos los casos van a generar una acción sistémica más o menos intensa, lo que debe considerarse en su empleo.

Su eliminación es renal tras metabolismo hepático, por lo que necesita de la integridad de ambos órganos para evitar sobredosificaciones accidentales. Debido a sus efectos sistémicos tan importantes debe considerarse el riesgo/beneficio antes de su administración.

En primer lugar, debemos intentar no suprimir el eje hipotálamo‑hipofisario. Para ello se utilizan corticoides de acción corta a altas dosis en días alternos. Es importante intentar usar la menor do­sis efectiva y, si no responde al tratamiento, suspenderlo. La acción mineralocorticoide suele evitarse, pues en muchos casos es contraproducente a lo deseado.

La indicación más habitual de los corticoides es la antiinflamatoria o la inmunomoduladora: en el fondo lo que hacemos con su uso es remedar la función natural de las glándulas suprarrenales que segregan estas sustancias en situaciones de riesgo, estrés o daño, para ayudar a enfrentarlas o a sobrevivir a ellas.

En el tratamiento del dolor se vienen empleando tanto localmente, en aplicaciones, infiltraciones, bloqueos en traumatismos, lesiones, articulaciones o estructuras nerviosas.

En el pasado, el uso epidural hasta la saciedad se ha puesto en cuarentena por la aparición de efectos secundarios relacionados con su presentación galénica. Los corticoides de depósito, como la Triamcinolona o la Betametasona, pueden producir pequeños embolismos, si se administran intravascularmente de forma inadvertida. Por ello, las entidades de vigilancia del uso de medicamentos, como la FDA norteamericana o sociedades científicas como la SED, han emitido recomendaciones restringiendo su uso en bloqueos cervicales a fármacos, como la dexametasona, y a nivel lumbar, empleando sistemas de monitorización dinámica de su administración, como visión radioscópica en tiempo real y uso de contraste radiológico.

Con todo, el uso y la vía de administración deben ser cuidadosos. No todo vale y el riesgo de secundarismos debe ser tenido en cuenta en todas las ocasiones.

También se ha usado en cefaleas, neuralgias y tratamiento de metástasis óseas como agente de choque.

Su enorme potencial terapéutico también esta mediatizado por sus múltiples efectos secundarios. Es razonable que una sustancia que puede interactuar a muchos niveles como terapia puede alterar el delicado equilibrio de la salud en otros niveles. La diabetes, la HTA, las infecciones, la osteoporosis, la insuficiencia renal o alteraciones psicóticas deben contemplarse en detalle antes de iniciar un tratamiento con corticoides y vigilar la aparición de alteraciones en cartílagos o cataratas también relacionadas con su uso continuado.

Igualmente, su empleo debe hacerse teniendo en cuenta la producción de cortisol del organismo, que puede verse interferida dando lugar a un síndrome de Addison secundario si no se retira progresivamente el tratamiento.

Entonces, ¿qué debemos hacer con los corticoides? Como la sal o la pimienta de muchos guisos, los corticoides son muy útiles, a veces el único arma frente a enfermedades complejas, mejoran el dolor, la inflamación, el apetito y el ánimo en sí mismas. Son suficientes como medidas sintomáticas en infinidad de cuadros y excelentes coadyuvantes en intervencionismos de muchos tipos, desde odontología a neurocirugía o tratamiento del dolor.

Pero también son responsables de cuadros de sobredosificación, síndromes de Cushing iatrogénicos, cataratas, degeneración articular, osteoporosis o alteraciones metabólicas severas. Debemos usarlos con moderación y conocimiento y, en muchas ocasiones, con la resignación de no tener mejor herramienta terapéutica.

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