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EL ETERNO RETORNO

Posted by on Ene 14, 2019 | 0 comments

EL ETERNO RETORNO

El eterno retorno es un concepto utilizado y desarrollado en nuestra cultura desde los estoicos hasta la actualidad. Impregna muchas de las afirmaciones filosóficas, religiosas e incluso científicas.

Los ciclos que se repiten y dan lugar a vidas y reencarnaciones de algunas religiones, los ciclos naturales de las estaciones o las glaciaciones o incluso movimientos aún más amplios, como la historia del universo, partiendo de un Big Bangque quizá se originó tras una contracción completa del universo y al que volveríamos dentro de billones de años y después de la máxima expansión.

Los ciclos históricos de expansión de las civilizaciones (comercial, cultural y apertura), seguidos de proteccionismo, nacionalismo y quizá conflicto mundial (¿guerras mundiales y periodos previos?). De la centralización y uniformidad del poder y el conocimiento de los grandes imperios a la atomización en pequeñas porciones y el olvido de la identidad común.

Muchas de nuestras referencias a la historia o a la vivencia de la salud se basan en la repetición de esfuerzos inútiles que indefectiblemente conducen a la melancolía o a la postración.

Nietzsche plantea en su obra “Así habló Zaratustra”, usando el personaje del profeta Persa responsable de Zoroastrismo como excusa, el final de la moral definida desde fuera para el ser humano, basada en las religiones y, según Nietzsche, estrecha de miras.

La muerte de ese concepto, la muerte de Dios y la sustitución de esa moral por una basada en el hombre mismo, un hombre nuevo, el superhombre, supone centrar la atención y la responsabilidad en la humanidad y en el individuo, y dejar de atribuir la causalidad a fuerzas sobrenaturales externas.

No está demostrada la muerte de Dios, lo mismo que anteriormente no estuvo demostrada su existencia y sin querer entrar en aspectos religiosos que corresponden a la intimidad de las creencias individuales y merecen todo el respeto, sí podemos afirmar con rotundidad algunos postulados de Nietzsche.

La responsabilidad, el mérito, el esfuerzo y todas sus consecuencias corresponden al individuo, si acaso a la suma de individuos.

Extrapolando al ámbito de la salud, el principal beneficiario o perjudicado de la salud es el propio paciente, que debe tomar las riendas, la responsabilidad de su destino y realizar las actuaciones más adecuadas: el paciente empoderado(aunque suene un poco a bocadillo de paciente). Buscando ayuda, apoyándose en expertos de su confianza, en la evidencia o en la intuición, pero desde el ejercicio individual de la responsabilidad o asociándose en colectivos de comunes intereses.

Todos debemos aceptarlo, tanto pacientes, como médicos o instituciones, debemos revisar nuestras actitudes y abrir nuestra mente a esta nueva realidad. No podemos mantener un modelo de relación entre los diferentes actores basado en la comunicación unidireccional, a todas luces superada por las nuevas tecnologías.

Las redes sociales son un buen ejemplo de lo que digo: el dialogo entre partes antes era de médico hacia pacientes o a la inversa, y actualmente ese dialogo se establece de forma transversal entre pacientes y entidades, muchas veces no asistenciales, sino solo informativas o con otros intereses que los puramente asistenciales.

El símbolo de ese eterno retorno, el Uróboros,  serpiente comiéndose a sí misma, que representa el ciclo completo, sin marcha atrás, la lucha eterna, bien puede expresar la necesidad permanente de renovar los esfuerzos en la lucha contra problemas extremadamente complejos, como pueda ser el dolor crónico.

Como el Mito de Sísifo, acarreando la piedra y con ella su destino, los pacientes, y también los profesionales, nos enfrentamos día a día con un problema semejante, repetitivo, siempre igual y siempre nuevo, como una especie de maldición.

Al igual que en la película “El día de la marmota”, solo la conciencia plena de la realidad nos permitirá sobreponernos y salir de un bucle sin fin que solo lleva sufrimiento y desgaste físico y mental. Volvemos a la carretera ¡Bienvenidos, bienhallados!

 

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