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EN NAVIDAD

Posted by on Dic 17, 2018 | 1 comment

EN NAVIDAD

Una vez más y, pese a los múltiples intentos en contra, guerras soterradas, terrorismos de baja intensidad y desacuerdos políticos y comerciales, la Navidad asoma en el horizonte.

Las luces de las calles, el bullicio, los locales y tiendas abarrotadas, los transportes, las calles y los dispensarios de salud rebosan de gente y de imágenes, gestos y buenos propósitos.

La Navidad es una fiesta cristiana en la que se conmemora el nacimiento del Mesías, una figura cargada de simbología, ilusión y esperanza.

Una representación de la Navidad un tanto edulcorada se presenta en los nacimientos a escala, repletos de figuras encantadoras: ovejas, pastores, reyes magos, ángeles y estrellas errantes, todos extasiados por el acontecimiento cósmico sucedido (no se había inventado el periodismo, ni twitter, así que nadie se sacó un selfie y los reyes magos se limitaron a portar oro, incienso y mirra, en vez de tarjeta regalo de grandes almacenes, Smartphone o Tablet y Eau de Parfum “ Enfant de Dieu”), ni tampoco nadie les detuvo como presuntos migrantes ilegales.

La Navidad, como la entendemos ahora, cada vez tiene más de movimiento macroeconómico mundial, orquestado por las grandes compañías de bienes y servicios mundiales, y menos de emotivo reencuentro de familias y amigos para desearse lo mejor.

Como una gran máquina devoradora de nuestros anhelos, la industria transforma las ilusiones en compras y buenos deseos, en productos y bienes de consumo, porque el consumo es lo único que importa…aunque se derroche y/o malgaste.

Dicen que el concepto de Navidad, como época de ilusión, se debe a Dickens con su inolvidable “Cuento de Navidad” y la terrible figura de Ebenezer Scrooge, usurero, mezquino, explotador, capaz de vivir impasible frente a la pobreza, la enfermedad o el desamparo de los demás.

Solo la mágica presencia del fantasma de su socio fallecido Jacob Marleyy las revelaciones que él, condenado a vagar eternamente, y los fantasmas de otras navidades le enseñan el valor de las personas, el cariño, la amistad o la familia, tornando al otrora avaro en colmo de generosidad y virtud, por obra y gracia de un mágico paseo por la cruda realidad de los otros.

 

Si pensamos en nuestra sociedad, sería un excelente momento para el nacimiento de un Mesías, que enfrentara la injusticia galopante, la insolidaridad entre los hombres y las crecientes diferencias entre las personas, naciones o grupos sociales.

El cierre de las fronteras, el levantamiento de barreras o muros infranqueables de la vergüenza y el recelo entre vecinos, comunidades o estados, el abandono de asociaciones o de convenios, son indicios de que algo no va bien, no marcha por buen camino, la dirección y el sentido son equivocados cuando no directamente perjudiciales.

Celebramos la Navidad con la misma chaqueta que cerramos el Brexit, o abandonamos los acuerdos contra el cambio climático o producimos aranceles. Deseamos la paz para el mundo, que se pelea con las armas que nosotros vendemos, ¡qué paradoja!

Todos conocemos algún Ebenezer Scrooge, vecino, familiar, compañero de trabajo o jefe, incluso puede que sea el que esté leyendo este relato o, peor, el que lo escribe…

Mientras hacemos buenos propósitos de hermandad o cariño familiar, muchos solo tienen la compañía de sus enfermedades y sus medicamentos. Esperan la visita de algún ser querido, de algún cuidador o la cita para su revisión dentro de seis meses, cuando no aplazamientos sine die.

Mientras se postulan planes de contingencia y atención integral, las demoras para recibir atención sobrepasan los 12 meses y cuando se habla de recursos siempre la responsabilidad es del anterior gestor o la anterior administración, del déficit estructural o de la crisis mundial, pero nunca se asumen las propias, se mira para otro lado y sólo se buscan excusas.

Quería desde aquí apelar al espíritu navideño para que todos miráramos hacia dentro y hacia fuera y tratáramos de hacer un examen de conciencia. Intentáramos encontrar esa persona capaz de ayudarse a sí misma y también de ayudar a otros. Capaz de dar una palabra amable o la mano a un desconocido a cambio de nada y con más motivo a los conocidos.

Me gustaría apelar a los que utilizan los recursos de todos sin medida y no tienen en cuenta el esfuerzo que supone conseguirlos, los dedicados a esa atención que descuidan su tarea por desidia o desinterés. Me gustaría que los responsables contemplaran las necesidades de todos y no solo las de los más afines a sus ideas.

Desearía también poder dar respuesta a todas las preguntas que durante el año se quedan en el tintero por falta de tiempo, pues algunos precisaríamos días de 48 horas para dar abasto a cuantos reclamos demandan nuestra presencia.

Espero y deseo lo mejor para todos y que no nos dejemos llevar por el consumismo. En Navidad apelemos a la común fraternidad global. Debería ser Navidad todo el año, como lo es en el corazón de los niños y de los hombres de buena voluntad.

1 Comment

  1. Buenas noches, Alfonso: me parece maravilloso lo que has escrito, como siempre, no solamente aquí sino cuando estamos en tu consulta y eres como alguien de la familia, de esa familia que creamos, en la que no hay vínculos de sangre porque eso es parentela; la única y exclusivamente hecha por cada uno de nosotros, esa otra que tú te haces con los amigos que van apareciendo en tu vida y se van quedando como las hojas de un árbol que unas se caen y otras se mantienen siempre contigo.
    El leer este texto y me ha recordado la Navidad que que pasé el año pasado, el día de Nochebuena a las 8 de la tarde estaba en cama; no se lo deseo a nadie, ni a mi peor enemigo, si es que tengo alguno.
    He aprendido gracias a ti y a otros profesionales, compañeros y amigos que hay que pensar primero en uno y quererte a ti mismo y a partir de ahí dar las gracias al pasado y hacer un presente maravilloso para tener un futuro feliz. Eso es lo que pretendo hacer y es lo que voy a hacer porque quiero salir adelante, ya ha salido pero quiero que esta nueva etapa de mi vida sea lo más feliz que pueda y que deba ser porque me lo merezco y aquí, a lo mejor quizás peque de pedante, pero creo que tiene que ser así!
    GRACIÑAS por tus palabras!

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