Diagnostrum

Simple Mobile Health

ANALGESIA TÓPICA

Posted by on Dic 3, 2018 | 0 comments

ANALGESIA TÓPICA

La piel es el órgano más grande del cuerpo, pesa alrededor de 5 kilos, aunque distribuidos en una lámina de espesor variable: desde los 0,5 mm en los parpados, a casi medio centímetro en los talones, y con una superficie de alrededor de 2 m2. Mayor que el hígado, el corazón o el cerebro. Su función es a la vez aislar y comunicar, proteger de agentes externos o actuar como intermediario necesario de su acceso al organismo.

Su compleja estructura, derivada de la capa ectodérmica embrionaria, igual que el sistema nervioso, explica su especialísima inervación y que sea, en gran medida, el lugar por el que pasan las interacciones favorables y desfavorables de muchas enfermedades, incluido el dolor.

En su anatomía aparecen los estratos profundos o Hipodermis,compuesta fundamentalmente de grasa; la Dermisque da el armazón y está compuesta por tejido conjuntivo, vascularización, inervación glándulas sudoríparas, sebáceas y folículos pilosos, (seria la capa de servicio por donde circulan todas las tuberías); y la capa más superficial o Epidermis,compuesta por varias capas que, desde la basal hacia el exterior, van madurando y endureciéndose por la incorporación de queratina, hasta quedar como una capa impermeable, inerte y finalmente desprenderse. En esa capa también están los melanocitos, responsables de la pigmentación de la piel y protección frente a radiaciones ultravioleta (probablemente esta estructura y sus secreciones no sea casual, sino consecuencia de un proceso de selección natural intenso).

La piel envuelve y protege, impermeabiliza, impide la pérdida de líquidos, regula la temperatura, ayuda en la eliminación de algunas sustancias vehiculadas por el sudor, como urea o ácido úrico, participa en la síntesis de melanina o vitamina D y, sobre todo, es la mediadora de la sensibilidad táctil, térmica y dolorosa.

Así pues, conociendo su estructura y funciones, podemos identificar en ella signos de salud o enfermedad en el diagnóstico de patologías de todo tipo, y podemos emplearla como vehículo de las medidas terapéuticas en muchos casos.

Hablaremos de los medicamentos de uso tópico y los distinguiremos de otros conceptos como percutáneos o transcutáneos.

Medicamentos de uso percutáneo son aquellos que atraviesan la piel perforándola (por ejemplo, con una aguja hipodérmica). Transcutáneos serían aquellos que mantendrían la integridad de la piel. En ambos casos, su lugar de acción será general, los medicamentos se absorberían y pasarían a la sangre para distribuirse por el cuerpo.

Los medicamentos tópicos circunscriben su acción al lugar de administración en superficie y a poca profundidad, no más de un centímetro.

Por definición, la administración tópica es local y superficial, y no general o profunda. Esta puntualización es importante para entender sus indicaciones y también la falta de eficacia en casos de patología profunda.

Hay muchos medicamentos antiinflamatorios en gel que se recomiendan para traumatismos o focos locales de dolor, a base de ibuprofeno, diclofenaco, des-ketoprofeno. Su indicación y eficacia no sobrepasa lo comentado y es necesario tenerlo presente pues, aunque pueda pasar una pequeña parte a torrente circulatorio y generar una acción sistémica, en la práctica esta acción en básicamente local.

    

Lo mismo podemos decir de otros preparados, cremas anestésicas como la EMLA® o Lambdalina®, a base de anestésicos locales como lidocaína o procaína y que producen efecto en el sitio de aplicación. Son preparados de acción tópica y sintomática.

Además de las limitaciones relacionadas con el principio activo, anestésico local que bloquea canales de sodio, hay que añadir la de la distribución en superficie en el área sobre la que se aplique y la profundidad de no más de un centímetro. Se emplean en cuadros de dolor neuropático, localizado, como la neuralgia postherpética y solo se pueden administrar en piel integra, no en lesiones, heridas o en mucosas.

Existen algunos geles de capsaicina, principio activo relacionado con las guindillas, que produce analgesia por agotamiento de los depósitos de sustancia P, mediador químico que produce dolor. Al liberarse inicialmente y agotarse después su uso produce inicialmente escozor y luego analgesia mantenida.

El inconveniente que produce su empleo es que la acción se genera en la zona aplicada y también en la mano que lo administra, con la consiguiente distribución si no se emplean guantes, así como a otras zonas si se toca el área de administración después. Es imprescindible aplicarlo con cuidado y con guantes y es muy recomendable proteger la zona con apósitos de gasa o venda, por el riesgo de tocar la zona y después la boca o los ojos o afectar a otros que toquen la zona, generando gran irritación.

Otras presentaciones de analgésicos tópicos lo son en forma de parches. Un parche aporta como ventaja la facilidad en su uso, solo hay que aplicarlo en la zona, no contamina o se disemina por su manipulación y permite delimitar exactamente el área de distribución.

Existen algunos parches analgésicos de Lidocaína al 5%: Versatis®, útil no solo en su indicación principal, el dolor neuropático y en concreto la neuralgia postherpética, sino también en componentes de dolor de distribución cutánea y mal control de otra manera.

Se coloca durante 12h seguidas y se deja descansar la piel otras 12, aunque el efecto se prolonga durante esas horas sin el parche: los pacientes suelen comentar que notan un efecto más duradero si alargan las horas de aplicación y acortan las de descanso. Estos parches, como los de efecto calor, impregnados con capsaicina a dosis muy bajas, tipo Thermacare® o Handsaplast®, son de uso ambulatorio, el paciente los tiene en su casa y se los aplica según la indicación médica.

Existen otro tipo de parches de acción tópica con capsaicina al 8% (Qutenza®), indicados para dolor neuropático localizado, que se emplean en hospital de día por profesionales. Esto es así por la alta concentración de capsaicina y los habituales efectos de escozor y enrojecimiento que pueden precisar uso de anestésicos tópicos u otras medidas complementarias. Igual que generan esos efectos mayores, también suelen ser más eficaces como analgésicos y, en todo caso, con efectos más prolongados de incluso varios meses.

Estos principios activos y estas formas de administrarse necesitan un diagnóstico preciso. Deben usarse con conocimiento y sensatez: ni sirven para todo, ni están exentos de complicaciones, por lo que la indicación y aplicación debe estar siempre supervisadas por terapeutas acostumbrados.

Otros post que te pueden interesar:

Submit a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *