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MI VIDA COMO UN HOBBIT

Posted by on Nov 26, 2018 | 0 comments

MI VIDA COMO UN HOBBIT

Viendo el relato de Tolkiensobre la idílica vida de semejantes personajes, diminutos hombrecillos de menos de un metro de altura, dedicados a la vida en contacto con la naturaleza, y a celebrar la vida, amigos de la fiesta y de la risa, agricultores, granjeros y pescadores, a veces creo que mi vida sería ideal si fuera un hobbit, de hecho, puede que lo sea…salvo por la altura.

¿Por qué hago esta reflexión? Vivimos en entornos personales y laborales realmente reducidos, pese a que existen muchos como nosotros. Verdadera relación solo la tenemos con unos pocos, que comparten con nosotros las fatigas y las alegrías del día a día, con los que disfrutamos o nos afanamos dependiendo del sitio y la fuerza con la que sople el aire.

Nuestra vida solo importa a unos pocos que están cerca y apenas afecta a ese entorno inmediato mientras la rueda gigante del mundo sigue su inexorable movimiento, inalterada e inasequible a nuestros deseos o necesidades.

Realmente somos diminutas criaturas en un escenario cósmico donde compartimos pequeños desvelos y una gran soledad y miedo a casi todo. Todo nos puede alterar y dar al traste con nuestros planes, y éstos solo se cumplen fruto del azar o de la escasa trascendencia que nuestras vidas tienen para esas fuerzas telúricas que gobiernan el universo.

Como en la historia original, muchas veces debemos adoptar un papel que no es el que más nos guste o el que pensamos que nos corresponde. Es la responsabilidad y la confianza de otros la que hace necesario que adoptemos un papel decisivo en la historia.

A veces no es un anillo de poder sino una ventana de poder, de poder ayudar a otros, de entender sus preguntas y saber interpretar sus necesidades. De comunicar de una forma sencilla y veraz que es lo que sucede o simplemente tu punto de vista.

Un gran poder supone la capacidad de realizar cosas fuera del alcance de otros y también la responsabilidad de no poder delegar esa responsabilidad.

En nuestro trabajo entendemos muy bien esos gestos de incredulidad, de duda existencial ¿Por qué a mí? Y también la aceptación del destino o las circunstancias.

No voy a presumir de batallas con Orcos, heridas de Espectros oscuros como los Nazgul, ni de haber visto o de haberme enfrentado a insectos gigantes de ocho patas o a Magos consumidos por el ansia de poder desde el lado oscuro y habitantes en torres de poder, aunque en muchas de mis vivencias personales podríamos encontrar enormes similitudes con esa historia fantástica (o al menos, yo las recuerdo tan terroríficas o más que las criaturas de ficción).

También encuentro enormes similitudes con los compañeros de fatigas, algunos tan pequeños como yo pero con gran tenacidad (aunque algunos pies son genuinos de hobbit). Otros casi gigantes, luchadores infatigables inasequibles al desaliento, magos blancos y, cómo no, seres fantásticos, elfos de los bosques, venidos a ayudar con la idea de solidarizarse con otras criaturas por el simple hecho de estar vivos.

Todos ellos seres benéficos que comparten nuestro destino y que están dispuestos a entregarse por nuestra causa común y muchas veces por la causa de otros, llenos de abnegación y desinterés.

Nuestra lucha no ha terminado, las fuerzas del mal son más poderosas que nunca, pero es verdad que nunca estuvimos más decididos que ahora a enfrentarnos a ellas sin tregua. Espero que pronto podamos volver a la tranquilidad de nuestra comarca y disfrutar de la vida con sencillez y en compañía de los nuestros, donde curarnos de algunas heridas, si bien otras…nos acompañarán siempre.

 

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