Diagnostrum

Simple Mobile Health

I+D+i

Posted by on Nov 12, 2018 | 2 comments

I+D+i

Uno de los mantras de nuestra sociedad de la tecnología y el progreso es la necesidad de generar valor añadido a los procesos productivos.

Esta fórmula se puede aplicar tanto a la agricultura, a la fabricación de automóviles como a la asistencia sanitaria. Esta sencilla ecuación aditiva pretende aunar de una sola vez el conocimiento, su aplicación a la actividad cotidiana y la mejora mediante soluciones originales.

Es una forma original de definir algo que existe desde los albores de la vida, pues el progreso siempre se ha construido desde la experiencia anterior, y su aplicación sobre la realidad a fin de mejorar los resultados o la búsqueda de soluciones nuevas, sea por investigación o por puro azar, acompaña igualmente a la humanidad desde su origen.

 

Lo que supone esta ecuación es una moderna nomenclatura, algo que nos permite a todos saber de qué hablamos, aunque también justifica el papel de los expertos que pontifican sobre la materia cargados de razón y de complejos gráficos de ratios, tendencias y proyecciones de futuro.

 

En todo caso, la investigación y la innovación permiten la aparición de nuevas soluciones a problemas que no tenían una respuesta clara, dando lugar a una expectativa, una esperanza en temas tan relevantes como el dolor crónico.

 

La aparición de dispositivos tecnológicos como exoesqueletos, la utilización de células madre o los nuevos estimuladores nerviosos periféricos son un buen ejemplo de ello. De este último quiero hablar, el Stim Router®, un dispositivo de estimulación nerviosa periférica diseñado para el alivio de dolor neuropático localizado en un territorio especifico.

 

Por tanto, no es la solución a todos los problemas de dolor, ni tampoco a todas las situaciones en las que la afectación nerviosa se convierte en el origen del problema: es una solución para cuadros de dolor neuropático localizado.

Consiste en un electrodo situado en el interior de una guía que permite su implantación en la localización que consideremos, por ejemplo, en la proximidad del nervio supraescapular, para una patología dolorosa de hombro crónica.

En primer lugar, debemos seleccionar al paciente, su patología y también su manera de ser: un implante permanente requiere una selección de diagnóstico y personalidad. Una vez hecha esta selección, debemos colocar al paciente confortable en la mesa de quirófano, señalando claramente el lugar de abordaje y preparando el campo quirúrgico con un antiséptico y paños que acoten el área de trabajo.

Posteriormente, utilizando el equipamiento estéril realizamos la punción en el lugar indicado hasta progresar lentamente el área activa del electrodo a la proximidad del nervio afectado.

Tras comprobar la localización precisa mediante estimulación, recogemos respuesta objetiva motora, con movimiento del brazo y con la impedancia o resistencia del tejido donde se localiza el extremo activo, por una parte; y subjetiva del paciente que perciba una sensación de disconfort en la misma zona donde la percibe regularmente con su cuadro doloroso.

Si se produce de esta manera, podemos desmontar la guía y dejar el electrodo colocado.

Al hacerlo, la delicada estructura activa queda situada mediante un mecanismo de anclaje de silicona en la proximidad del nervio y el extremo proximal abocado a la piel.

En un segundo tiempo se tuneliza la piel recogiendo y enterrando subcutáneamente el extremo del cable, que queda completamente subcutáneo e implantado, cerrándose con sutura las pequeñas incisiones.

Una última comprobación es la visualización mediante control radioscópico, viéndose todo el cable plegado en la fosa supraescapular.

 

Sobre esa estructura, en un segundo tiempo, se coloca un electrodo externo autoadhesivo que se conecta a un generador portátil, produciendo la estimulación y el alivio esperado.

Así pues, con un mínimo intervencionismo, conseguimos un alivio intenso y duradero. Esto es un ejemplo claro de desarrollo tecnológico pensado para el alivio del paciente, con un riesgo muy pequeño y un coste asumible. Es una solución inteligente y eficaz, pero desgraciadamente no es un remedio curativo.

 

Muchas veces pensamos que la ciencia y la tecnología tienen soluciones para todo y que son infalibles y, lamentablemente, la ciencia y las manos que la administran, es decir, las nuestras, tienen limitaciones y es honesto reconocerlo.

 

Lo que no podemos hacer ni técnicos, ni médicos, ni pacientes, es cejar en el empeño de combatir problemas como el dolor: debemos procurar la curación si es posible o, al menos, el alivio.

2 Comments

  1. Me parece excelente te felicito y con gusto participare

  2. Estupenda aportación, esperando que tenga o llegue a más dolores neuripáticos.
    Un saludo

Submit a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *