Diagnostrum

Simple Mobile Health

ALGORITMOS

Posted by on Jul 2, 2018 | 0 comments

ALGORITMOS

Uno de las nuevas Palabras Fuente de nuestra sociedad moderna es Algoritmo, sirve para explicar las tendencias sociales, la subida de la bolsa, el cambio climático, la cocción de las verduras o La Odisea.

Tiene sentido. Un algoritmo es una sucesión lógica y razonada de acontecimientos, contemplando las diferentes posibilidades y las interacciones que lo afectan.

Aunque los algoritmos son conceptos matemáticos, los encontramos en todos los ámbitos de la naturaleza, la ciencia y la cultura. Las matemáticas, como en la célebre película Matrix, no es que afecten a todos los ámbitos del conocimiento, sino que son, consustancialmente, la materia y la energía que los constituye.

Estos principios matemáticos tienen, además, otra cualidad estadística, que es su confirmación cuando el número de elementos que constituye la muestra tiende a infinito. De esta manera la resolución de cada caso refuerza la línea de sucesión exitosa y la hace cada vez más relevante, dejando las otras alternativas en segundo plano. Esto también podría explicar el mecanismo del reclutamiento de fibras nerviosas en el dolor crónico.

Estos algoritmos o árboles de decisión fueron concebidos por un gran matemático y estudioso árabe: Abu Abdallah Muḥammad ibn Mūsā al-Jwārizmī, nacido en Juwarizm, (Jhiva, actual Uzbekistán), de ahí su nombre aunque después de diversas vicisitudes entró a formar parte del selecto grupo de la cultura árabe en Bagdad en el califato de Al-Mamún 813-833.

Hay que destacar cómo aquella Bagdad de la época agrupó a los más grandes pensadores y científicos de la época en la Escuela de la Sabiduría reuniendo eruditos, como pueden hacerlo ahora los centros tecnológicos de Massachusetts o Silicon Valley. Gran parte de los conocimientos de la antigüedad india, persa, griega o latina se conservaron gracias a los esfuerzos de aquellos sabios y aquellas instituciones.

Al-Juarismí es el padre no solo de la expresión algoritmo, sino del algebra. La misma palabra “álgebra”, introducida en Occidente por medio de su tratado Kitab al-yabr wa-l-muqabala o Libro del álgebra (Libro de la reducción, de la integración” o “compensación”), procede del término “al-yéber” y designa la operación por la que un término pasa de un lado a otro de una ecuación, cambiando de signo. Probablemente, el concepto es la trasposición de otro más antiguo babilónico “gabru-inaliaru”, que significa equiparar, confrontar.

También le debemos el vocablo guarismo, latinización de su nombre empleado para la descripción de los números (números en base 10, probablemente de origen indio, adoptados por los árabes y posteriormente por toda la civilización) lo que demuestra su enorme influencia en la matemática europea hasta el siglo XV.

Al Juarismí trató de desarrollar un sistema de resolución de problemas simple y aplicable a la vida cotidiana, a los negocios o al día a día:, ese es otro de sus grandes méritos.

El mundo actual y especialmente este nuevo mundo de interconexiones ha hecho de los algoritmos la pieza clave de sus relaciones y de la explicación de las mismas.

Los algoritmos explican la búsqueda de los navegadores, el diseño de los nuevos fármacos, la selección de los programas de los partidos políticos o los mejores futbolistas para ser incluidos en la selección nacional.

Todo se puede explicar con algoritmos y nos deja la inquietante sensación de que nuestras vidas y comportamientos están definidos ya en un gran libro virtual, no del destino, sino de la probabilidad, en la que el gran hermano y sus servidores conocen por anticipado nuestras respuestas y nos llevan hacia nuestro destino, como cuando los pastores y sus perros llevan al ganado de un establo al prado y de nuevo al establo.

Para no quedarnos en este aspecto filosófico milenarista y algo gris, los algoritmos permiten también afrontar la resolución de problemas de salud, de dolor; es la manera intuitiva en ocasiones o explícita en otras en la que realizamos el diagnóstico de nuestros pacientes, vamos categorizando por el síntoma o signo más relevante y descartando el resto hasta llegar por confirmación o exclusión a la conclusión final.

Esta forma de trabajar también se utiliza a la hora de emplear tratamientos, priorizando aquellos que tienen una evidencia más sólida y desechando los que no han demostrado eficacia. Haciéndolo así ahorramos mucha penalidad a nuestros pacientes, economizamos tiempo al emplear directamente lo que entendemos que va a ser más favorable y evitamos dilapidar los recursos, en suma, hacemos las cosas de una forma más eficiente.

El presente ya está empleando los algoritmos para facilitar nuestras vidas en esos aspectos asistenciales, y nos permite proponer medidas para corregir lo que las tendencias afirman que sería el futuro. Otra cosa es que los datos estén en manos de agentes irresponsables o interesados y que los empleen de una forma torticera para su único beneficio.

Otros post que te pueden interesar:

Una enfermedad misteriosa ha hospitalizado a 30 personas en una fábrica de Estados Unidos

Donde los hombres crecen influye en la cantidad de testosterona que tienen

0 Comments

Submit a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *