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LAVARSE LAS MANOS

Posted by on Jun 25, 2018 | 0 comments

LAVARSE LAS MANOS

La higiene tiene mucho que ver con la cultura y quizá algo con la naturaleza humana.

Aunque vemos un comportamiento dirigido al acicalamiento, y relacionado con el agua y el baño en muchas otras especies, en ellos parece más bien orientado al control de la temperatura y al lenguaje de los gestos y las relaciones de preponderancia en el grupo, que estrictamente a la limpieza.

Probablemente, la relación entre la limpieza y la salud sea relativamente reciente en la historia de la humanidad, por más que culturas como la egipcia, la griega o la romana, cultivaran la costumbre de los baños y la unción con sustancias cosméticas y perfumantes.

La higiene, la antisepsia y la asepsia, son conceptos de la medicina científica que comienza su desarrollo con el estallido del conocimiento científico del siglo XIX, al cual acompañaría como otro elemento la anestesia y el desarrollo de la antibioterapia.

La conciencia de que formas de vida microscópicas nos acompañan y pueden ser responsables de las enfermedades no se confirmó hasta ese siglo, gracias al avance de la microbiología y de emblemáticas figuras como Pasteur, Koch, Yersin y Fleming, entre otros muchos.

El hecho de lavarse las manos, glosado en celebres pasajes bíblicos, se ha relacionado con una cierta indiferencia por el destino o las circunstancias de los protagonistas, cosa quizá cierta en ese contexto, pero en absoluto en el ámbito de la salud y de sus profesiones.

Infinidad de enfermedades y complicaciones de las mismas se producen por una falta de cuidado a la hora de manipular tejidos contaminados, lo que acarrea la transmisión o agravamiento de enfermedades y, en muchos casos, hasta la muerte.

 

Esta verdad científica es aún más relevante con algunas enfermedades en las que el mero contacto con mínimas dosis de secreciones de los enfermos puede traer consecuencias dramáticas, recuérdese el caso de la crisis del Virus Ébola.

La recomendación partió de la experiencia de Semmelweis que, en su actividad en la atención al parto en Viena, comprobó que la aparición de fiebre puerperal era mayor en las pacientes que habían sido atendidas por médicos o estudiantes tras hacer prácticas en las salas de parto, por lo que creyó que algunas partículas cadavéricas eran transportadas de uno a otro lugar por los profesionales.

La higiene de manos siempre es relevante, pero especialmente en el ámbito de la atención sanitaria, por ser personas sometidas a intervencionismos, muchas veces con otras alteraciones de la salud y en una proximidad en la que los profesionales pueden ser los vectores de transmisión de enfermedades.

Nada más difícil que cambiar los hábitos aprendidos durante toda la vida, pero nada más fácil de llevar a acabo que interiorizar una práctica como ésta para mejorar el pronóstico de muchas enfermedades a nivel individual y colectivo.

La metodología de lavado se ha ido perfeccionando con los años, no basta un simple remojado ni cualquier detergente, por eso insistimos en la necesidad de conocer y realizar las prácticas que recomiendan las sociedades científicas.

Recordemos las recomendaciones de la OMS:

  • Mojar ambas manos
  • Aplicar el jabón necesario para cubrir toda la mano
  • Frotar primero las palmas entre si
  • Frotar la palma de la mano derecha contra el dorso de la mano izquierda entrelazando los dedos , y viceversa
  • Frotar las palmas de las manos entre sí , con los dedos entrelazados
  • Frotar el dorso de los dedos de una mano contra la palma de la mano opuesta , manteniendo unidos los dedos
  • Rodeando el pulgar izquierdo con la palma de la mano derecha, frotarlo con un movimiento de rotación, y viceversa.
  • Frotar la punta de los dedos de la mano derecha contra la palma de la mano izquierda, haciendo un movimiento de rotación, y viceversa.
  • Aclarar bien las manos.
  • Secar bien las manos con una toalla desechable.
  • Cerrar el grifo con la toalla o mejor usar un grifo con manejo con pedal u otro dispositivo

Se pueden emplear cepillos finos de un solo uso, para lavar uñas y sus bordes, como se realiza en el lavado quirúrgico.

La práctica del lavado de manos, siendo preceptiva y reconocida por todos, necesita de un refuerzo continuo para evitar la rutina y el descuido. El uso de soluciones alcohólicas de forma regular puede ser suficiente. En las manos de los profesionales y en los teléfonos, teclados, pantallas táctiles, etc. de los aparatos de uso en hospitales, se acumulan gérmenes que pueden dar al traste con una buena atención o una operación exitosa, por lo que debemos insistir en lo necesario de estas medidas.

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