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HOSPITAL SIN DOLOR

Posted by on Jun 11, 2018 | 0 comments

HOSPITAL SIN DOLOR

La batalla contra el dolor se viene desarrollando de una forma progresiva desde los albores de la humanidad, aunque la consideración específica del problema podríamos datarla en los orígenes de las Unidades del Dolor. En las últimas décadas se ha tratado de actuar en todos los ámbitos, no solo de los pacientes y las enfermedades, sino en la logística institucional.

Si la Unidad del Dolor, con John Bonica a la cabeza, fue un primer paso, el “Hospital sin Dolor” es el lógico segundo escalón en esta progresión.

El Hospital sin Dolor es un concepto que va más allá, que engloba todo tipo de cuadros dolorosos que se presentan en pacientes internados en un hospital. El dolor está presente en muchos momentos de las enfermedades y de los tratamientos de las mismas, pero esto no es una maldición bíblica que haya que asumir sin más, sino que puede prevenirse y tratarse. Además se debe estudiar el cumplimiento de las medidas terapéuticas para producir una mejora continua que cierre el círculo virtuoso.

Lo que comenzó como la iniciativa de unos pocos centros, con algunos médicos y enfermeras convencidos iniciando comisiones aisladas, se ha convertido en una realidad en innumerables hospitales con comisiones consolidadas de dolor entre los órganos de gestión de los hospitales.

El Hospital sin Dolor abarca mucho más que la definición de un modelo clínico de atención: afecta a la filosofía de la institución y al conjunto de sus actuaciones sanitarias, administrativas y económicas.

Los tres pilares sobre los que se apoya un hospital sin dolor son una estructura directiva, comisión de dolor que se encargue de desarrollar unos objetivos, una hoja de ruta de que se debe hacer y cómo se debe hacer, facilitar los medios y velar por su cumplimiento mediante un seguimiento continuo.

Esta estructura debe apoyarse sobre los profesionales que van a atender a los pacientes pero también debe coordinarse de forma transversal con otras comisiones hospitalarias ya que los aspectos logísticos, asistenciales, docentes, científicos y de calidad van a matizar decisivamente la consecución de sus objetivos.

Otro aspecto esencial es la organización asistencial: se debe organizar la atención a pacientes agudos y crónicos. La atención supone todos los procesos, como son evaluación, tratamiento y seguimiento, con certeza de utilización de las terapias y cuidados más adecuados, sean farmacológicas o no, con seguridad y eficacia terapéutica. Esto incluye los pacientes de todas las especialidades y de todos los procedimientos o patologías. La atención debe coordinarse por profesionales formados en el tratamiento del dolor pero no necesariamente todos los pacientes que tengan dolor deben ser tratados por un único equipo.

El hospital sin dolor debe tener vocación universal y afectar a la manera de tratar a todos los pacientes en todos los ámbitos del hospital y por todos los profesionales, especialidades y categorías.

La tercera pata de este banco es la educación. La formación de todos los profesionales, comenzando por aquellos especialmente dedicados al dolor, pero siguiendo por el resto en dos líneas fundamentales: la formación de los nuevos profesionales, médicos o enfermeras en prácticas, y la formación continuada de los profesionales ya titulados pero que necesitan una actualización de sus conocimientos.

Se podría añadir un fleco a esta formación: la de los profesionales relacionados en atención primaria como agentes derivadores de patología al hospital y la formación de los pacientes. Los pacientes expertos y sus asociaciones están llamados a ser piedra angular de la salida de la comunidad en el futuro, garantes del cumplimiento de los objetivo y motor de mejora continua.

Como se ve, este esfuerzo abarca más que a los procesos clínicos, afecta a la política de calidad que necesita un gran apoyo institucional y el seguimiento de los objetivos que podríamos concretar en siete:

  • Mejora de salud y calidad de vida de los pacientes
  • Revisión de todas las actuaciones sobre los pacientes para mejorar el tratamiento del dolor
  • Seguimiento estricto de las exigencias legales en materia de seguridad y atención a los pacientes.
  • Formación continuada e integral de todos los profesionales
  • Plan de mejora continua seleccionando indicadores y realizando un seguimiento de los mismos
  • Preservar la confidencialidad de los datos personales de cada paciente

El hospital sin dolor es un objetivo de todos los profesionales que nos dedicamos a su tratamiento y es nuestra misión concienciar al resto de compañeros y hacerles entender que el dolor es un enemigo difícil que precisa del trabajo de todos para enfrentarlo con éxito.

Los protocolos, las aplicaciones de seguimiento digital, como la del Hospital Germans Trias i Pujol, con su semáforo del dolor, con visión inmediata de la situación de los pacientes ingresados, son herramientas encomiables de gestión eficiente.

Los nuevos analgésicos de acción inmediata o de liberación sostenida, la posibilidad de autoadministración inteligente mediante dosificadores o dispositivos inteligentes, las nuevas moléculas analgésicas y los anticuerpos monoclonales, en pleno proceso de desarrollo e investigación, son también potentes aliados en esta lucha.

Todos, sin excepción, estamos llamados a dar cumplimiento a esta bonita utopía: que los hospitales no sean un espacio de dolor sino de salud y de calidad de vida. Nos queda aún mucho por hacer.

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