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QUIMIOTERAPIA EN EL CÁNCER

Posted by on Feb 5, 2018 | 0 comments

QUIMIOTERAPIA EN EL CÁNCER

Si hay una enfermedad cuyo diagnóstico es especialmente estigmatizante, por lo dramático, por la severidad de síntomas y el riesgo de pérdida de la salud, incluso de la vida, ésta es el CÁNCER.

Como también es sabido, el cáncer no es una única enfermedad, sino un grupo de enfermedades que tienen en común el crecimiento descontrolado, desordenado de un grupo de células de nuestro organismo que, además de crecer en número, lo hacen de una forma aberrante, anómala. Esas células, que son parientes de las normales, tienen una serie de estructuras anómalas que hacen que su forma sea distinta y sus funciones también.

Se salen de la norma por alteraciones en su genoma, las instrucciones escritas de qué es esa célula y para qué sirve: algo parecido al prospecto de los medicamentos o, más aun, a las instrucciones de los muebles de IKEA. Lo que resulta de esas instrucciones anómalas no es la mesa o silla, sino una especie de mueble estorbo que no sirve más que para incordiar.

Lo que también sucede en el cáncer es que hay un mal funcionamiento del sistema inmune, verdadero control de calidad de nuestro organismo. A esta alteración también apuntan los recientes estudios publicados por investigadores de la Universidad de Stanford (http://stm.sciencemag.org/content/10/426/eaan4488 ), sobre una especie de vacuna para tratar el cáncer (en estos días en que opiniones interesadas o ignorantes, ponen en entredicho la utilidad o seguridad de las vacunas de una forma bastante insensata).

Lo que sabemos del tratamiento del cáncer podemos englobarlo en dos grandes afirmaciones, a la espera de resultados de las propuestas antedichas.

Primero, como en todo, la prevención mediante la evitación, con estilo de vida saludable, no tabaco, no alcohol, no sedentarismo, menos alimentos procesados y más naturales, ricos en vegetales, por definición antioxidantes casi todos.

Segundo: varios grupos farmacológicos que impiden la reproducción, o destruyen las células tumorales, QUIMIOTERAPIA; radiaciones de varios tipos que destruyen el tejido sobre el que se proyectan, RADIOTERAPIA o BRAQUITERAPIA; y por supuesto la CIRUGÍA.

La evolución del conocimiento ha depurado algunos principios naturales para conseguir que destruyan células tumorales, aun a riesgo de la afectación de otras células sanas.

Esos daños colaterales los damos por buenos por la consecución del bien mayor, el restablecimiento de la salud, la preservación de la vida, frente a la conservación de un tejido u órgano concreto, siempre que no sea imprescindible para la vida.

Frente a la química, se viene tratando de presentar de una forma espuria, la naturaleza, lo ecológico, y todo lo que lo rodea, como si el hecho de ser natural o ecológico convirtiera cualquier cosa en mejor y saludable, y lo elaborado o la síntesis química en algo siempre nocivo.

No podemos ni debemos aceptar estas simplificaciones injustas y, en todo caso, exageradas, como no es cierto que todos los hombres sean iguales o todos los ingleses o españoles tengamos de forma automática todas las virtudes o defectos que se presumen en retratos tópicos de los colectivos.

La química es una ciencia que ha permitido entender muchos de los fenómenos de la naturaleza y gobernarlos para nuestro beneficio. Por más que la quimioterapia pueda tener mala prensa y una imagen sombría en el inconsciente colectivo de nuestra sociedad, la alternativa, es decir, la inacción u otros métodos sin rigor científico, se han demostrado inútiles.

Sí, la quimioterapia debemos reivindicarla como la solución a muchos cánceres, con un margen muy razonable de seguridad y eficacia, y administrada en un entorno amigable por profesionales conlleva una gran probabilidad de curación:

tratamientos de alta calidad, eficacia y seguridad, de gran evidencia científica y de un coste razonable.

Como siempre, la apostilla humana: buenos tratamientos y buena atención personal a pacientes, seres entregados auna pérdida de libertad, a una sensación de dependencia, deseosos de alivio y también de palabras que reconforten. Pero no solo los pacientes, también su familia, que necesita saber a qué atenerse.

Muchos medicamentos para el cáncer tienen un alto coste por la dificultad en su elaboración y administración. Dichos costes mejoran si se invierte primero en investigación. No duden ni por un segundo que la investigación es siempre una inversión rentable, aunque necesita dar tiempo y recursos a los investigadores, porque, a la larga, esos esfuerzos económicos se recuperan.

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