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Nuestros huesos pueden desempeñar un papel en la regulación de nuestro apetito y metabolismo

Posted by on Nov 2, 2017 | 0 comments

Nuestros huesos pueden desempeñar un papel en la regulación de nuestro apetito y metabolismo

Tendemos a pensar en nuestros huesos como andamios, sosteniendo nuestra carne caída y evitando que se caiga en una mancha viscosa y viscosa en el piso. Pero nuestros huesos, y más específicamente las células que los producen, juegan un papel mucho más activo  en  nuestros cuerpos de lo que generalmente consideramos.

En un nuevo estudio, los científicos finalmente descubrieron más sobre cómo nuestros huesos afectan la forma en que  metabolizamos el azúcar y la grasa.

Nuestros huesos dependen de las hormonas para muchas cosas, pero más específicamente para la fuerza. Cuando los huesos de un adolescente están creciendo, los niveles bajos de estrógeno o testosterona pueden hacer que sus huesos se vuelvan más débiles. En el extremo opuesto, cuando las mujeres pasan por la menopausia, su producción de estrógenos disminuye y se vuelven más propensas a la osteoporosis. Pero esta comunicación es en ambos sentidos.

Cuando los investigadores descubrieron la hormona osteocalcina, descubrieron que el hueso en sí puede afectar a otros tejidos. Se cree que esta hormona desempeña un papel en la descomposición del azúcar y la grasa al facilitar el hacerlo. “Una de las funciones de la osteocalcina es aumentar la producción de insulina, lo que a su vez reduce los niveles de glucosa en la sangre”, explica el  coautor Mathieu Ferron. “También puede protegernos de la obesidad al aumentar el gasto de energía”.

Pero aunque se sabía que las células productoras de hueso, conocidas como osteocitos, eran un precursor de la hormona, todavía no se sabía cómo se transformaba en la hormona activa cuando se secretaba desde el hueso al torrente sanguíneo. Ahora, en un estudio publicado en The Journal of Clinical Investigation , los investigadores han identificado una enzima presente en el hueso, llamada furina, que en realidad corta una parte del precursor inactivo para convertirla en la hormona activa.

Curiosamente, los investigadores también descubrieron que cuando inactivaban esta enzima, reducían el apetito de los ratones. Pero una investigación posterior descubrió que no se debía a que la osteocalcina ya no se producía adecuadamente, ya que el equipo llegó a demostrar que la hormona en sí misma no afecta el apetito.

“Nuestros resultados sugieren la existencia de una nueva hormona ósea que controla la ingesta de alimentos”, dice Ferron. “En el trabajo futuro, esperamos determinar si furin interactúa con otra proteína involucrada en la regulación del apetito”.

Fuente: www.iflscience.com 

 

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