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Investigación básica y clínica: I+B+C

Posted by on Sep 25, 2017 | 1 comment

Investigación básica y clínica: I+B+C

La inquietud del ser humano le ha llevado a buscar permanentemente la respuesta a sus interrogantes vitales, probablemente primero los necesarios para la supervivencia, la alimentación, la procreación, el descanso… y después los relacionados con el sentido de su vida, su papel en la Tierra o el firmamento y la existencia o no de un orden superior universal.

 

Todas estas inquietudes y otras se han concentrado y especializado en diversas áreas del conocimiento, entre ellas, cómo no, la ciencia.

En este sentido, tras participar en diversos contextos académicos y profesionales, con compañeros profesores e investigadores de distintas disciplinas sanitarias, me surgió esta idea: la investigación tiene o no categorías y éstas suponen un ordenamiento de sus hallazgos o de sus esfuerzos en sí mismos o en función de los contenidos investigados.

Existe desde hace muchos años un debate latente en las instituciones académicas dedicadas a las ciencias de la salud. De un lado, los llamados investigadores de ciencias básicas, dedicados a la ultraestructura de los procesos, a la explicación de las reacciones elementales microscópicas, moleculares. Profesionales que dedican su vida a su actividad en un laboratorio, donde fragmentos de los seres vivos investigados o pequeños voluntarios, mas o menos seleccionados para este fin mediante manipulaciones químicas, genéticas o escenarios preconfigurados, son escrutados en cada momento, analizando hasta el último detalle de lo que sucede.

 

De otro, los investigadores clínicos, dedicados a labores asistenciales con pacientes humanos, que realizan sus investigaciones sobre voluntarios sanos o en esos pacientes, sujetos lógicamente a las limitaciones que la ética y el respeto imponen, y también limitados por la necesidad de compatibilizar la investigación con el desempeño de su función asistencial, ratios de ingreso, alta, tiempos de consulta o de ocupación quirúrgica, listas de espera, etc.

¿Cuál de los dos es más importante?, o ¿qué investigación es más la ortodoxa? o ¿cuál es la más relevante o útil?… Esta es una polémica más formal que real pues, como no puede ser de otra manera, una sin la otra no sería nada. De hecho, en otras épocas y en algunos centros de investigación seleccionados, ambas investigaciones van de la mano e incluso las realizan los mismos investigadores.

Está claro que nuestra ciencia se ha hecho lo bastante compleja y diversa como para precisar una especialización que acarrea la reducción del área de observación. Cada vez sabemos más de menos cosas, con la esperanza de que el conocimiento de otros complemente el nuestro y, entre todos, de una forma coral, multidisciplinar, obtengamos un resultado útil y armonioso. Como ya hemos afirmado en otras ocasiones, la medicina y la ciencia no están tan lejos de las bellas artes o de otros afanes humanos, por aquello de necesitar del esfuerzo continuo de muchos para la obtención de unos pocos minutos musicales o unas gotas del principio terapéutico buscado.

La ciencia es cosa de los científicos, básicos y clínicos. Pero no lo es menos de toda la sociedad, empezando por los políticos, muchas veces inmersos en otras cuitas, de los medios de comunicación, encantados de difundir los resultados si bien muchas veces ajenos al día a día, con sus pequeñas y sórdidas historias anónimas. En definitiva, lo es de todos y de nuestro esfuerzo, de nuestro reconocimiento.

Enfermedades como el cáncer, la cardiopatía isquémica, el sida o el mal de alzhéimer serán con toda certeza doblegadas bajo ese impulso humano, colectivo, de la investigación y el conocimiento. Así sucederá, siempre y cuando le damos una oportunidad y no nos desviemos a ese lado oscuro que nos amenaza con el cambio climático o la intransigencia de las ideas, las creencias y las obras de algunos grupos radicales o líderes insensatos.

 

Como decía, mi respeto y admiración hacia aquellos que dedican un poco de su tiempo y su conocimiento a ayudarnos a todos a progresar, a ser mejores y mas sanos.

1 Comment

  1. Hay un aspecto de la investigación no debidamente desarrollado que es la investigación “en el mundo real”, la que podría también significar avances.
    La investigación básica (laboratorio) o la investigación clínica (en grupos seleccionados de pacientes) nos dan un sustento importante para nuestras indicaciones, pero es mas interesante a veces ver los efectos en la población general (registros)

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