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Dolor en ancianos

Posted by on Jun 5, 2017 | 1 comment

Dolor en ancianos

Aunque la definición de la OMS de los ancianos como “personas con más de 65 años” sigue siendo la referencia, por la aceptación social que hace coincidir dicha edad con el final de la vida laboral y su paso a una fase pasiva, dependiente, limitada y más consumidora que generadora de recursos económicos y sociales, este concepto está en revisión.

Por suerte, la salud, la sanidad, el conocimiento de la fisiología, la mejora de las condiciones laborales, la alimentación, la mecanización de muchos procesos, ha cambiado el retiro laboral y esta “presunta etapa final” de la vida laboral y casi de personal en el s. XIX y XX. De ahí que progresivamente esa frontera se mueva con los años.

Así pues, el concepto de anciano ya es, en sí mismo, controvertido. Lo que sí tenemos por cierto es que el proceso de envejecimiento es lineal a lo largo de la vida, con altibajos, con factores aceleradores o ralentizadores, pero continuo e inexorable.

Esas medidas que hemos comentado han aumentado también la esperanza de vida y por tanto la proporción de ancianos sobre el total de la población. La pirámide demográfica, debido a las circunstancias de la natalidad en nuestra sociedad, ha derivado a un envejecimiento progresivo de la misma, invirtiéndose su gráfica o remodelándose ostensiblemente.

Sirva esta introducción para explicar la dimensión del proceso actual y futuro.

Tenar más de 65 años no es necesariamente una situación de conflicto: ser mayor no es una enfermedad y envejecer es el destino que les espera a los afortunados que lleguen, ya que la alternativa es peor.

Sin embargo, el envejecimiento acarrea unas modificaciones en la capacidad física y la pérdida de la reserva funcional de muchos órganos, lo que se debe tener presenta a la hora de evaluar cualquier problema y en particular el manejo de cuadros de dolor crónico.

Los mayores refieren dificultades en su vida diaria en un porcentaje importante, con limitaciones en más del 20% de los casos, porcentaje que aumenta al 60% si son mayores de 80 años, lo que explica la necesidad de atención específica a este colectivo en fase irruptiva.

Solo hay que echar un vistazo a los pacientes que recibimos en las Unidades de Dolor. Un porcentaje mayoritario son personas mayores o muy mayores, por lo que estas consideraciones cambiarían el nombre de nuestra profesión al de Geronto-Algología: el porcentaje de personas con dolor crónico en estas franjas de edad sube a casi el doble de la población general cercano al 40%.

 

La edad modifica la percepción del dolor, su umbral, la respuesta a los tratamientos y la tolerancia a los efectos secundarios y aumenta su incidencia más relacionada con las enfermedades que lo provocan: artrosis, patología isquémica, neoplasias, neuropatías o neuralgias, alteraciones en el ánimo y el sueño. Además acarrean una pérdida de protagonismo social que los arrincona por el incremento progresivo de la demanda de atención sanitaria y social.

 

No cabe duda de que la mayor parte del gasto sanitario de las personas se produce en estas etapas de la vida, pero la solución no puede ser mirar para otro lado. Se debe buscar soluciones al conflicto entre todos, porque sin duda nos afecta y nos va a afectar como adultos mayores, siempre y cuando lleguemos.

La solución, como siempre, pasa por la profesionalidad y el rigor en el tratamiento, con conocimiento y aportaciones de varios puntos de vista, multidimensional y multidisciplinar, lo cual no siempre es fácil como todos sabemos, el diagnóstico riguroso y la comunicación veraz y accesible entre pacientes y médicos, ¡ah, y la empatía, grandes dosis de empatía!

La aplicación de medidas de educación que mejoren la calidad de vida y prevengan los agravamientos que suelen precisar tratamientos más intensos, más propensos a complicaciones.

Como decía, ser mayor no es una enfermedad pero es más frecuente la enfermedad en esta fase provecta. Ser adulto mayor no puede ser una excusa para no tratar el dolor o escatimar recursos para hacerlo, ni tampoco para abusar del estado de necesidad de los enfermos en su demanda de atención.

En muchas culturas, los mayores ocupaban el puesto de mayor importancia en la sociedad y en la nuestra se puede conseguir dignificando la atención a los mismos, aunque se debe también concienciar a todos de los costes que esto supone, para asumir solidariamente el esfuerzo de su cuidado.

 

Otras interesantes publicaciones del Dr. Alfonso Vidal:

Esclerosis Múltiple y Dolor

Homenaje a Eiffel

1 Comment

  1. Estimado Doctor,

    siempre enseñando buenas cosas… los abuelos deben ser siempre referencia no tendrán muchos estudios pero tienen lo más importante sabiduría de la vida. feliz fin de semana

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