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Maratón

Posted by on Abr 24, 2017 | 1 comment

Maratón

En el año 490 a. de C. se produjo la famosa Batalla de Maratón, Μάχη τοῡ Μαραθῶνος, que dio fin a la primera de las Guerras Médicas (no confundir con las disputas habituales en los congresos médicos, 😊)

Estudiando el testimonio en los trabajos de Heródoto, gran historiador del que tenemos múltiples referencias sobre este acontecimiento histórico, encontramos muchas de las paradojas de la vida y la ciencia que intentamos aclarar en #ElBlogdelDolor.

De un lado, el origen incierto de la batalla y la misma guerra, una cierta revuelta de las comunidades jónicas de Asía Menor frente al poder persa de Darío. De otro, la expulsión, destierro y posterior ayuda de Hipias, tirano depuesto por una revuelta popular apoyada por Esparta tras la muerte de Hiparco, hermano del tirano, en un asunto en el que la corrupción de lo público y lo privado se mezclaron.

Todo acabó con su muerte y la de los asesinos, ajusticiados por Hipias, a la postre acorralado y abocado al exilio. Este mismo tirano asesoró a los persas en su intento de derrotar a Atenas con la promesa de ser restituido en el poder.

Pensábamos que la corrupción, el nepotismo, el uso arbitrario de los medios públicos o de la justicia eran cosa de la actualidad, y revisando someramente el pasado, afloran a borbotones, oleadas de putrefacción retenidas en los intestinos de la Historia.

Los mismos historiadores se ven envueltos en la polémica al ser tildados de arbitrarios y Herodoto, Plutarco o Tucídides se disputan el monopolio de la Verdad. La verdad, ¿quién sabe lo que es la verdad?

La batalla de Maratón es célebre en nuestros días por la carrera para dar la noticia de la victoria griega desde la mítica explanada hasta la capital. La distancia fluctúa entre 38 y 42 kilómetros y se le atribuye a Filípides y ha sido consagrada por el olimpismo moderno.

Ahora, puede que no fuera exactamente así y que Filipides realmente recorriera 250 kms previamente a la batalla para recabar la ayuda de Esparta, que declinó la invitación por encontrarse envuelto en celebraciones religiosas hasta que acabara la fase de la luna.

Parece más bien que, tras rechazar al ejército persa hacia el mar, los griegos se replegaron a Atenas para evitar que fuera asaltada sin el grueso de sus fuerzas desplazadas para la Batalla.

Así pues, pudo no ser uno sino cientos los que corrieron la distancia para dar la buena noticia y adelantarse a la mala de que el peligro no había terminado. Los persas, viendo la ciudad defendida, desistieron y concluyó esa primera Guerra Médica. ¡Qué gran ejemplo nos dejaron los griegos para las “guerras médicas” que vivimos actualmente!, ¡cómo la unión y la rapidez en la consolidación de las posiciones defensivas ahuyentó al enemigo!

La razón por la que he elegido el tema del Maratón es que el deporte viene siendo un ejemplo de tesón y continuidad frente a las limitaciones y que, en muchas ocasiones, se acompaña de dolor, el dolor relacionado con el esfuerzo, la superación de los límites propios, de nuestra naturaleza y los que la prueba nos propone. Muchas veces compensado con el éxito, otras no, aunque sí con el reconocimiento del esfuerzo.

En el deporte de competición, ahora impregnado de intereses económicos y de otro tipo, también hay dolor: las lesiones musculares, articulares, tendinosas y también las del prestigio o la pérdida de las primas derivadas del éxito.

En el deporte aficionado el interés se centra en la ocupación del tiempo, en la socialización, en la salud y la condición física, en la superación del reto, pero también se puede acompañar de dolor y de lesiones, y para realizarlo se deben respetar las mismas reglas que en el profesional, supliendo la falta de terapeutas exclusivos por el sentido común y el autocuidado.

Las carreras populares que inundan las calles de las grandes ciudades son acontecimientos sociales, de masas, buenas oportunidades para reivindicar el espacio urbano para los peatones y liberarlo de automóviles, pero los corredores deben “usar la cabeza”, además de los pies, para evitar lesiones que muchas veces pueden acabar con la temporada.

Preparación previa, equipo y calzado adecuado, protección solar, estiramiento, alimentación adecuada, hidratación, dosificación del esfuerzo, son algunos de los secretos para que al finalizar podamos hacer algo más que cantar victoria, como Filipides en su legendaria carrera.

 

 

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1 Comment

  1. Como siempre Dr. una aclaración muy acertada del origen de la gesta de Filipinas, y como no del excesivo desarrollo de los runner que no se preparan adecuadamente. Felicidades

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