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Mujer y Ciencia

Posted by on Feb 13, 2017 | 1 comment

Mujer y Ciencia

La ciencia, la nueva religión del siglo XXI, además de profetas tiene ministros que gobiernan con mano firme el timón de la nave hacia sus intereses.

Si estudiamos la composición del elenco de personas relevantes encontraremos, con una cierta decepción, si bien prevista, que la inmensa mayoría pertenecen a la condición masculina. Revisando la Historia, si indagamos en los nombres de los padres de la ciencia y el pensamiento, encontraremos prácticamente sólo a hombres. Pitágoras, Tales de Mileto, Arquímedes, Hipócrates, Galeno, Avicena, Vesalio, Galileo, Newton, Darwin, Watson y Crick, por citar algunos, son los nombres que, de una forma inconsciente, relacionamos con la ciencia, que a lo mejor no tuvo madre, o a lo peor fue de madre desconocida.

La ciencia sí que ha tenido y tiene madre y en nuestros tiempos más madres que nunca, muchas veces solteras y solas, predicando en el desierto sin apoyo y sin padrino, remando contra la corriente del machismo imperante en nuestra sociedad y tratando de esquivar los micromachismos relacionados con las costumbres, terminologías que relacionan lo bueno con lo masculino y lo malo con lo femenino.

Nuestra vocación educativa e igualitaria, y nuestra conciencia social coincide con la iniciativa de las autoridades en celebrar el día de las mujeres y la ciencia.

Se ha atribuido la escasa relevancia de las investigadoras a múltiples factores: a la débil inteligencia analítica de las mujeres; a la inevitable variabilidad hormonal durante sus periodos fértiles y la influencia en los procesos cognitivos; y cómo no, a la certeza de que la naturaleza había colocado en el mundo a las mujeres para otras destacadas misiones, como son la maternidad y la custodia del hogar.

Estas explicaciones pudieron servir los primeros miles de años de la civilización, pero no son admisibles en nuestros tiempos.

Las mujeres y los hombres no somos iguales, pero unas categorías tan amplias como estas seguro que reúnen múltiples subcategorías que permiten agrupaciones distintas relacionadas con la estatura, color de ojos, índice de masa corporal, calcemia o cualesquiera otras miles y en esas categorías encontraríamos una distribución distinta a la de género.

Hombres y mujeres no somos iguales, pero sí somos equivalentes y, sometidos a estímulos semejantes, probablemente respondamos de una forma parecida.

La ciencia, la educación, la cultura, fue coto privado de la condición masculina como herencia de unas sociedades derivadas de los roles de animales semejantes a los nuestros, cuyas organizaciones, basadas en la perpetuación de la especie, priman a los machos más fuertes para la reproducción en una agrupación tribal.

Nuestra sociedad es mucho más compleja y la supervivencia ya no depende exclusivamente de la herencia genética, de aquí que esa supuesta ley natural se pueda discutir.

La educación sexista ha abocado al abandono de los estudios o el trabajo a muchas mujeres, relegándolas a un segundo plano frente al interés mayoritario o francamente a ocultar los méritos de féminas más que notables, sobresalientes que a pesar de todo resulta difícil de citar de carrerilla cuando preguntamos por sus nombres: Hipatia de Alejandría; Hildegard Von Bingen; Marie Curie que, además de premio Nobel, desarrolló las unidades móviles sanitarias llamadas Petit Curie para diagnóstico radiológico; Mileva Maric, esposa de Einstein, matemática brillante eclipsada por su genial marido; las protagonistas de la última adaptación cinematográfica de Hollywood sobre la carrera espacial,  Mary Jackson, Katherine Johnson y Dorothy Vaughan; Rosalind Franklin; Jane Goodall…

Hoy en día sigue siendo más difícil progresar en el mundo de la ciencia desde la condición femenina, como atestigua el reciente estudio del CSIC de 2016, aunque la progresión en los estudios básicos y superiores augura una equiparación y, por qué no, una superación en porcentaje de esas proporciones.

En el ámbito sanitario, las profesiones médicas tienen un altísimo porcentaje de mujeres, aunque los puestos de responsabilidad siguen siendo ocupados mayoritariamente por hombres. Asistiremos a un cambio progresivo de estas proporciones, que haga innecesaria la famosa discriminación positiva y que base el progreso en el mérito, el esfuerzo, el conocimiento, la inteligencia, la voluntad y no en el género el avance en las carreras científicas.

 

Otras interesantes publicaciones del Dr. Alfonso Vidal:

Empatía

Espondilitis anquilosante

 

1 Comment

  1. Lo se por experiencia propia, la Universidad también tiene sus limitaciones hacia las mujeres, aunque si hay cierto grado de igualdad, si quieres hacer carrera los obstáculos son grandes y si tienes limitaciones aún más. Conocen alguna rectora, y la proporción de catedráticas? Y a qué coste. Yo valoró a todos, pero esas mujeres que han dado su vida por todo, merecen toda la consideracion que les podamos dar y más. Investigación es la solución para muchos.

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