Diagnostrum

Simple Mobile Health

Mascotas

Posted by on Ene 16, 2017 | 1 comment

Mascotas

En el interior de las consultas médicas y al abrigo del secreto profesional se suceden conversaciones sobre la salud de nuestros pacientes y, en muchos casos, sobre su forma de vida, sus costumbres y con quién la comparten. Al descubrirnos detalles de su intimidad, nos otorgan la máxima distinción concedida a un médico: elevarnos al grado de «persona de confianza» a quien se puede revelar cualquier detalle.

Hace unos días, Soledad, una paciente de 66 años con patología cervical y lumbar en seguimiento, que vive sola desde que enviudó hace siete años, me contaba un relato parecido a éste en el que me hablaba de su mascota, su gato Michu, ingresado en una clínica veterinaria por una afección pancreática grave después de 17 años de convivencia, que me pareció conmovedor y reproduzco aquí  tal cual lo recuerdo:

“Se ha muerto mi chiquitín esta mañana temprano! Ahora vengo de recoger el trasportín y de verle por última vez ¡No hay nada que me consuele…es lo que siento ahora mismo! 

¡Me lo han traído envuelto en una toalla y estaba con su tripita hinchada…más bonito!

Allí le han tratado fenomenal, tanto doctores como resto del personal, yo lo he visto, con un cariño infinito, desde el primer hasta el último día. Sé que han hecho todo lo que han podido, pero ayer tuvo una crisis muy fuerte por la tarde, con una bajada de tensión muy brusca. Le vi sobre la mesa, junto a su doctor y todo el equipo en la sala de sueros, postrado, se puso a vomitar, pero pudieron controlar la crisis. Por la noche volvió a recaer, pero ya no lo superó”.

Le tenían cubierto todo el tiempo con una manta eléctrica, muy abrigado en su jaula, con atención continua, era muy friolero. En casa dormía encima del radiador o encima de un cojín de semillas previamente calentado y tapadito con una manta, o conmigo por la noche, a veces dentro de la cama o fuera, depende del frío que tuviera.

Mi gato era especial, se alegraba de verme y en casa no me dejaba sola, lo entendía todo. Con esa cosa que te da al verle y saber que lo quieres tener contigo para siempre.

Eso fue lo que me pasó a mí al verle malito y con esa carita cuando lo vi encima de las escaleras del patio de casa.

¡No creo que pueda sentir eso por otro gato, vamos, estoy segura! Eso es lo que más me duele, aparte de sentir lo que me quería. Como decía mi marido, me tenía «engatusada».

Hasta en la clínica veterinaria la gente se quedaba asombrada cuando le cogía en brazos y doblaba la cabecita para que le diera besos.

Para Soledad, su gato era mucho más que una mascota, era su principal compañía, el objeto de sus desvelos y de su atención, donde volcaba, en gran medida, su afecto y sus necesidades de interacción emocional.

Los animales de compañía constituyen un elemento esencial para los seres humanos desde el principio de los tiempos. La domesticación de especies animales y vegetales modificó radicalmente la forma de vida de los hombres y su relación con otras especies. Pasamos de ser cazadores recolectores a agricultores, de recorrer sin descanso el mundo en busca de alimentos a preocuparnos de su cuidado y desarrollo. Esa sinergia de seres vivos ha convertido a muchas especies en compañeros de fatigas, de alegrías y desventuras, de una categoría equiparable a la humana.

Muchos artículos científicos corroboran el beneficio terapéutico a muchos niveles de la compañía de animales, desde gatos, perros, caballos a loros, canarios, halcones o delfines, por su inteligencia, su fidelidad a prueba de bombas, la influencia en la normalización de hábitos de vida, su conversación amable sin necesidad de palabras. Amén de su capacidad de predecir dificultades de salud o la ayuda real como guardianes, alarmas de incendio o ayudantes de todo tipo.

Su empleo en la integración de pacientes con trastornos de la comunicación, desarrollo cognitivo o como lazarillos en invidentes y en personas con otras discapacidades, no lo vamos a descubrir ahora, resulta imprescindible.

Pero en este caso, para Soledad, se marchó un compañero de toda la vida, que le ayudaba a sobrellevar muchos momentos de tristeza y para llenar el día a día en su vida.

Como decía una vieja canción, «cuando un amigo se va queda un espacio vacío, que no lo puede llenar la llegada de otro amigo» pero, aunque no lo cubra, estoy seguro de que la adopción de otra mascota no solo es conveniente, sino preceptivo y como tal se lo indiqué en una receta:

Dp/ Gato doméstico, uso sistémico, aplicación a demanda cada 8h, según respuesta

            Duración del tratamiento: indefinido

Por lo demás, su patología lumbar y cervical está controlada con medidas físicas: tramadol con paracetamol a demanda y bloqueos ocasionales epidurales y facetarios cuando los precisa, una vez al año o menos.

 

Otras interesantes publicaciones del Dr. Alfonso Vidal:

Las Moiras

Maniobra de Heimlich

1 Comment

  1. Es la pura realidad en la vida de muchos de nosotros, seamos o no, pacientes de dolor crónico.
    En mi caso si soy paciente con neuralgia del trigemino incoercible, siempre hemos tenido perros de caza pero fuera de casa y aun así con ellos tb hay un lazo muy especial mi labrador es mi lazarillo cuando salgo al patio. En enero de hace dos años entro en mi casa mi pequeñísima “chispa” apenas diez centímetros de ratonera valenciana. Tenia tb entonces por una caída una hernia extruida y migrada que no me dejaba dar dos pasos.
    Mis “chsipa” aprendio a trarme su juguete a mis manos, no valía ninguna otra parte solo a mis manos pq sino yo no se lo podía lanzar y jugar. A cada agudo de NT ella viene corriendo a mi, como si oliera el latigazo, a lamerme la “herida” cómo no la dejo por el dolor simplemente se queda al lado de mi tocándome en tdo momento. He sufrido varias complicaciones que no vienen al caso y por más de una vez ella ha conseguirlo sacarme de la inconsciencia en la que estaba a base de lametazos, después de que inútilmente mi marido lo intentará por más de una hora.
    Intuye de tal forma mi estado físico que es verdaderamente increíble.
    Hace poco leí un post en Facebook “mi perro no es mi hijo, pero para mi perro, soy su madre”.

Trackbacks/Pingbacks

  1. Mascotas | Personas y Animales | Scoop.it - […] En el interior de las consultas médicas y al abrigo del secreto profesional se suceden conversaciones sobre la salud…
  2. En África empezó todo | Diagnostrum - […] Mascotas […]
  3. Espondilitis anquilosante | Diagnostrum - […] Mascotas […]

Submit a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *