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A río revuelto…

Posted by on Feb 25, 2016 | 1 comment

A río revuelto…

Sólo han transcurrido dos semanas de mi último post en el #Maxiloblog, titulado “Low Cost Dental”, que ha tenido gran repercusión entre los profesionales del sector y en RRSS. Sin embargo, la situación continúa igual…o peor. Engaño, corrupción y mucho blanqueo, no precisamente dental, sino de capitales, siguen sacudiendo a la Odontología española.

En este escenario, y haciendo bueno el refrán de “a río revuelto, ganancia de pescadores”, asistimos a una encarnizada lucha de campañas publicitarias para tratar de ganarse a los pacientes, que dudan a la hora de ponerse en según qué manos para iniciar y seguir un tratamiento.

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Consultas franquiciadas por doquier, anegando barrios y calles comerciales; descuentos inmejorables; facilidades de pago insospechadas; 3 por2; todo gratis, asistencia social, y un largo etcétera de ofertas inverosímiles… De nuevo el juego de la SALUD se convierte en realidad cuando te enfrentas a pacientes individuales.

Días atrás acudió al hospital donde trabajo una paciente desesperada. Había sido atendida en una consulta que ofrecía ayudas a pacientes con pocos recursos. Edéntula total, acudió a ellos porque se le movía la prótesis inferior y no podía comer bien. Había visto la publicidad en televisión y, debido a su situación de paro prolongado, creyó encontrar en esa clínica la solución a su problema.  Buenas palabras, instalaciones modernas, presupuesto increíble, etc., ¡imposible resistir la tentación!

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Tras una primera visita, en que se le explicó el tratamiento, acudió un segundo día a realizárselo. Todo en esa última cita. Entró en consulta a las 9h y salió a las 22h con su flamante dentadura: el “deportivo” del que hablaba el otro día. Muchos implantes, prótesis fijas…todo muy sofisticado. Un supervisor, sin saber con qué homologación, y su discípulo hicieron el trabajo. A partir de aquí, un calvario.

Cada día y tras cada complicación, era vista por un profesional diferente, con una opinión distinta. Más que asistencia social parecía asistencia socializada. Finalmente, tras un año, su “deportivo” estaba hecho añicos. Acudió al hospital buscando una opinión…otra más.

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¿Cuál es mi opinión? Si de verdad quieres hacer acción social, ofrécele a esta paciente lo que necesita en su situación. La OMS define como “estándar de calidad” para el edéntulo total una dentadura completa superior y una sobredentadura inferior sobre dos implantes, no unos huesos llenos de tornillos inutilizables y difíciles de mantener, sin un seguimiento estrecho, sino una solución digna, eficiente y eficaz. ¿Por qué no se lo hicieron así? Porque la acción social es lo último en que se pensó.

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Hace unos años, coincidí en un curso con el Presidente de la Sociedad de Cirugía Maxilofacial de un país centroamericano. Me contó cómo dentistas españoles en formación acudían a cursos “de pago” en su ciudad para colocar implantes a pacientes que luego nunca se iban a rehabilitar. Disfrazaban de labor social algo que era “just for training”. Me recordó mucho a esta situación.

Supongo que la labor social sería posible si existiese un sistema homologado por los responsables estatales de Educación, que asegurase una formación reglada, con formadores acreditados, que arrojasen a la Sociedad profesionales solventes. En Medicina ha funcionado así y esperemos que lo siga haciendo.

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Mientras tanto, le aconsejé a mi paciente varios profesionales buenos y honrados. Afortunadamente su reciente jubilación le permitía disponer de ciertos recursos económicos para costearse un tratamiento reglado. Cuando volvió al hospital a agradecerme mi atención, se sorprendió del gran número de citas que le habían planificado, así como de que en cada una de ellas apareciese el nombre del doctor encargado.

Pero lo que más le llamó la atención de este plan de tratamiento es que incluyese la palabra “mantenimiento”, algo que, en su experiencia anterior, ni le habían nombrado.

Me vienen al recuerdo, siguiendo el símil del automóvil, a aquellos programas de televisión en los que una pareja resultaba agraciada con un coche y, en ocasiones, tras la alegría inicial, se veían obligados a devolverlo al no poder pagar el seguro y las revisiones.

Otras interesantes publicaciones del Dr. José Luis Cebrián:

Mujeres de hoy y siempre

Low cost dental

1 Comment

  1. Enhorabuena Maestro algo similar icurre en Nicaragua con tanto ” implantologos ” por ahi .gracias por sus interesantes articulos.

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