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Low cost dental

Posted by on Feb 9, 2016 | 3 comments

Low cost dental

Hace unos días llevé mi coche a cambiar las ruedas a un polígono industrial en una localidad cercana a mi residencia. Esperando mientras terminaban, di un paseo por los alrededores. Muy cerca del taller vi una nave industrial en la que aparecía una palabra relacionada con la odontología. Me acerqué pensando que se trataba de un depósito de material cuando en realidad era una “clínica dental”. Sí, como lo leen, ¡en la nave de un polígono industrial!

En ese momento recordé un “post” que escribí hace unos meses en el que reivindicaba la necesidad del conocimiento de la patología odontológica y de la cavidad oral por parte de los médicos generales, ya que boca y dientes no son sólo partes del organismo que deben ser atendidas como cualquier otro órgano del sistema, sino que además pueden mostrar manifestaciones que nos ayuden a identificar ciertos procesos patológicos asociados. Pues bien, todo se me vino abajo. No puedo imaginar una intervención de estómago, corazón o riñón en una nave industrial, ahora, pretenden que vea como algo natural cualquier intervención en la cavidad oral en esa ubicación.

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No entré en aquel lugar y por ello no puedo dudar de las condiciones de higiene y asepsia con las que se realizasen los procedimientos, pero sí puedo discrepar y, hasta cierto punto escandalizarme, de la deriva que ha tomado una profesión que se preocupa de un tema tan sensible como la SALUD, porque así es.

Soy médico, cirujano y odontólogo, y como tal, trato diferentes patologías, más o menos graves, pero todas encaminadas a mejorar, y lo pongo de nuevo en mayúsculas, el estado de SALUD de mis pacientes.
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Estos días hemos escuchado y leído en medios de comunicación españoles sobre estafas a gran escala cometidas por profesionales desaprensivos contra cientos de pacientes que habían confiado en ellos. Se busca a sus responsables. Se habla de personal no facultativo, que engañó primero a sus empleados, profesionales de la salud, y luego a sus pacientes, que para ellos eran solo clientes. Ya habíamos hablado de esto anteriormente: el médico ve pacientes donde otros solo ven clientes… ¡Gran problema!

Pero he aquí la cuestión, ¿quién es responsable? Los pacientes no, por supuesto ¡Faltaría más! Son los intrusos, los comerciantes…fenicios que solo piensan en la “pasta”. Pero, ¿es realmente así? Analicemos un poco la situación siguiendo una serie de puntos:

1.    ¿No son conscientes las autoridades responsables de la Educación de la plétora de Facultades de Odontología? Seguro que sí. Estos centros arrojan miles de Licenciados al año que se enfrentan a un ambiente laboral precario que les hace aferrarse a empleos con unas condiciones cada vez más lamentables.

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2.    ¿No lo somos nosotros, que hemos participado y participamos en la formación de miles de odontólogos? Puede que sí. Y pese a repetirnos que “esto no puede seguir así”, seguimos participando.

3.    ¿No lo somos también como miembros de Colegios y Sociedades Científicas, que muchas veces basamos nuestra fuerza más en el número de afiliados que en la calidad? Es posible que sí. En este aspecto se han tratado de diseñar soluciones, pero hace falta mucho más.

4.    ¿Y los pacientes? Es difícil evaluarlo, pero también lo diré. El problema, de nuevo, es que ellos deben volver a sentirse como tales y dejar de ser clientes. Deben tratar de prevenir antes de que aparezca patología, cuidarse la boca como se cuidan para que no les suba el colesterol, acudir a sus revisiones periódicas, y si el problema ya está establecido y tienen que afrontar un tratamiento que puede ser más o menos costoso, elegir bien, porque una mala selección puede todavía encarecerlo mucho más.

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Para ilustrarlo terminaré con dos ejemplos muy sencillos:
A.    Si a mi hijo le compro un jersey para el colegio, para que lo use los tres meses de invierno, puedo buscar una prenda más barata. Total, éste va a crecer, y el año que viene no le servirá. Si pretendo que le valga el año siguiente a su hermano pequeño, ya tendré que buscar algo de más calidad que dure 2 temporadas, porque si  rebajo la calidad, también bajaré la duración. Si al año siguiente le pruebo el jersey al pequeño y las costuras están deshechas, tendré que comprar otro y decir aquello que repetía mi abuela: “¡Lo barato sale caro!”

B.    Por otro lado, si  voy a comprarme un coche utilitario pero me incitan con que “por ese dinero me van a dar un deportivo”, corro el peligro de que al deportivo se le caigan las ruedas a los 2 días de estrenarlo. Es más, si me sugieren que lo pague a plazos firmando cierta factura “que ya lo verá al final qué bonito es”, corro el peligro de haber rubricado un “pacto con el diablo” y que al final no tenga ni deportivo ni, por supuesto, utilitario.

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En fin, creíamos tener la fortuna de vivir en un país desarrollado y nos sorprendíamos al ver imágenes de venta de dentaduras en un mercado de un país en vías de desarrollo.

Pues bien, si seguimos así, si reducimos nuestra profesión a una simple compra-venta, todo llegará.

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Otras interesantes publicaciones del Dr. José Luis Cebrián:

“Trabajo no escrito, trabajo no hecho”

Mujeres de hoy y siempre

3 Comments

  1. Excelente reflexión y muy clara.
    Tal vez yo diría que a veces los pacientes tienen parte de culpa. A mí no se me ocurriría ir a una nave industrial a hacerme ningún tratamiento, ni dental ni cualquier otro. Hay pacientes que van a sitios que saben que no son “de confianza” por ahorrarse un dinero y luego protestan.
    Se de alguno que ha ido a algún intruso y luego ha ido al Colegio de dentistas a reclamar, cuando sabía de sobra donde se metía.
    Sin embargo está claro que las autoridades tienen que evitar estas cosas y que tienen una clara responsabilidad en permitirlas

  2. ¿Que es lo que ha pasado?

    Llevo toda mi vida en el sector dental, familia de dentistas, reconozco que me encanta el olor a clínica dental, ver todo el instrumental, sentarme en el sillón, jugar con la lámpara, me apasiona todo lo que tiene que ver con la odontología.

    No soy dentista, pero dedico todo mi esfuerzo a la otra cara de la clínica dental, la gestión, la calidad,…
    Estoy muy preocupado, en mi trabajo observo que cada vez es más importante trabajar la imagen de marca de las clínicas dentales, se ha perdido la confianza de los pacientes, se ha perdido la credibilidad que siempre han tenido los médicos.
    Antes era impensable que un paciente dudase del tratamiento, de la competencia del doctor, de la calidad de los materiales utilizados, de la persona que le explicaba el tratamiento.

    Creo que es la única especialidad de la medicina que ha llegado a esta situación, creo que es el único país de Europa que ha llegado a esta situación.

    Sólo tengo preguntas y no se quien o quienes tienen la respuesta.

    ¿Hasta cuando seguirá esta situación?
    ¿Cuál es el futuro de la odontología española?,…..

  3. Totalmente de acuerdo con la reflexion:todos tenemos parte de responsabilidad pero las administraciones publicas tienen que poner sanciones duras a los causantes de tanto daño y perseguir como lo han empezado ya a hacer. Q siga la caza!!

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