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SUN-UN, el de los que sufren

Posted by on Nov 30, 2015 | 1 comment

SUN-UN, el de los que sufren

En estos días han vuelto a la actualidad, por obra y gracia del Ministerio de las antigüedades egipcias, las figuras históricas y legendarias de Tutankamon, y Nefertiti.

Tutankamon fue un faraón menor y apenas hubiera pasado a la historia de no ser por el hallazgo de su tumba y ajuar por parte de Howard Carter y Lord Carnavon, en una historia casi inverosímil que ha alimentado y alimenta el inconsciente colectivo y el misterio de la arqueología, convirtiendo la agotadora y monótona excavación de terrenos inhóspitos con un sol de justicia, y las horas posteriores de estudio y análisis en bibliotecas y laboratorios, en una experiencia cinematográfica. Probablemente, como con otros estereotipos de la “gran pantalla”, se haya exagerado un poco.

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Estas figuras históricas nos permiten revisar el remoto origen de nuestra medicina, empezando por el poético nombre de los profesionales de la salud, que da título a este post: “el de los que sufren, el de los enfermos”. La enfermedad no ha surgido en este siglo ni en Occidente, como tampoco su estudio y la búsqueda de las soluciones.

Personajes como Imhotep, médico, astrónomo, arquitecto y erudito, se encargaron de crear no solo una manera de enfrentarse a la enfermedad basada en la observación y descripción metódica de las enfermedades, sino todo un método de diagnóstico diferencial y con tratamientos.

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Los Papiros de Ebers y Smith, datados alrededor del 1.700 a. de C., son los primeros tratados de medicina y a partir de ellos ha evolucionado nuestro propio conocimiento

El papiro de Ebers, un rollo de más de 20 metros, es una auténtica enciclopedia médica, con información de todo tipo y un sinnúmero de enfermedades: internas; de los ojos; piel; extremidades, etc. Pero también cargados de un cierto componente mágico, religioso y con recetas prácticas de principios terapéuticos como la cebolla, ajos, miel, cerveza, hinojo, mirra y lechuga. Igualmente contiene ciertos preparados de metales como el plomo; cobre y antimonio; extractos como la corteza del sauce; vahos con vapores de adormidera; o purgantes para las dolencias gástricas.

Las cefaleas las trataban con trepanaciones, conociendo la relación del cerebro con las funciones motoras y de pensamiento, describiendo la relación cruzada entre hemisferios cerebrales y miembros contralaterales.

La traumatología estaba muy avanzada, describiéndose cuidados para lesiones y apareciendo imágenes de personas con minusvalía en funciones sociales como prueba del cuidado y consideración ante aquéllos con limitaciones

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El papiro de Edwin Smith, otro personaje de novela, norteamericano, traficante de antigüedades, fue adquirió en 1862 a un negociante nativo que además lo había partido en dos partes, quizá para obtener más rédito por su venta.

Smith intentó sin éxito traducirlo, aunque consiguió unir sus partes intuyendo su importancia como tratado médico. Fue James Henry Breasted quien lo tradujo para la Sociedad de Historia de Nueva York, tras donarlo la hija de Smith que lo había heredado de su padre.

El papiro pudo ser una recopilación de conocimientos dirigida por Imhotep. Recoge un resumen de patología quirúrgica, semiología, se habla de cerebro, meninges, suturas craneanas o LCR., instrumental y actitud terapéutica. Describe 48 casos clínicos sin mencionar causas o remedios mágicos, habla de la compresión carotidea para tratar la cefalea y esta escrito como un manual, se dirige al lector pidiéndole reflexión, al más puro estilo de los manuales modernos.

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Otros Papiros, como el de Calsberg o de Rammesseum, tratan de artritis, oftalmología o de ginecología.

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Una medicina impregnada de referencia a los dioses, a la autoridad del Faraón, pero basada en descripciones anatómicas y semiológicas que cautivaron a las civilizaciones siguientes.

Herodoto de Halicarnaso decía de la medicina egipcia que era “como los oráculos, especializada. Hay un médico para cada enfermedad… Hay un gran número de médicos: para la vista, para la cabeza, para los dientes, para el vientre…”.

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Una idea que dejamos apuntada también es que estaba al alcance de la población en general: a pesar de que el faraón o los poderosos tuvieran médicos especiales, todo el mundo tenía a su alcance protectores de la salud.

Con todo, seguimos teniendo que aprender mucho de esta civilización, por muchos siglos que hayan transcurrido desde su máximo esplendor, aunque para eso tengamos que emplear un traductor simultáneo, como el de Champollion.

 

Otras publicaciones destacadas del Dr. Alfonso Vidal:

Neuromodulación

LA DOLEUR ET L’HORREUR

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  1. Nefertiti tenìa el sindrome de ehlers danlos.

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