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Las muelas del juicio

Posted by on May 6, 2015 | 0 comments

Las muelas del juicio

Hace un par de semanas escribía en este mismo blog acerca de las revisiones odontológicas durante la infancia. Desde entonces algunas personas me han escrito preguntándome sobre la necesidad de extraer los terceros molares, popularmente conocidos como “las muelas del juicio”.

La verdad es que en este tema hay muchas opiniones contradictorias y en ciertos aspectos poca evidencia científica de manera que, ante una misma situación, varios profesionales optan por actitudes diferentes haciendo que los pacientes se sientan desconfiados y no sepan qué hacer. Hoy y aquí trataré de expresar mi opinión en algunos aspectos sin tratar por supuesto de establecer verdades absolutas, que para eso está la filosofía.

La primera pregunta versa sobre la necesidad o no de extraer siempre las muelas del juicio. Como no hay verdades absolutas, la respuesta tiene que ser un no taxativo. En ocasiones, las muelas del juicio están erupcionadas y son funcionantes a efectos masticatorios. En otras, están incluidas dentro del hueso sin causar patología alguna y no es necesario someter al paciente a una intervención quirúrgica. En este caso, los clásicos decían que “una muela del juicio incluida es un quiste en potencia”, pero lo cierto es que el porcentaje de quistes y otras patologías es bajo y puede despistarse mediante revisiones periódicas.

Otra idea clásica es si las muelas del juicio son capaces de mover todas las piezas dentarias causando apiñamientos anteriores. Realmente no existen estudios con evidencia científica suficiente como para decir que los cordales sean causantes del apiñamiento terciario. De hecho, existen otras muchas teorías más plausibles. En una observación detenida, seguro que muchos clínicos habrán visto a pacientes con apiñamiento anterior y edéntulos en el sector posterior de muchos años de evolución sin que se pueda sospechar del influjo de la muela del juicio.

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A esta pregunta modélica le sucede, cómo no, la siguiente, referida a la solución del  apiñamiento quitando las muelas. Evidentemente no, a no ser que el paciente sea tratado mediante ortodoncia posteriormente. En estos casos, como otros, puede ser el ortodoncista quien  aconseje la extracción para ganar espacio (p. Ej. para distalizar un segundo molar) o porque se va a someter al paciente a un procedimiento de cirugía ortognática en el que las osteotomías se diseñarán en esa zona.

La última cuestión que nos planteamos es si finalmente son las muelas del juicio la causa de nuestro dolor. Pues bien, en ocasiones sí, si es que causan algún problema inflamatorio o traumático, pero la mayoría de algias faciales no tienen que ver con los cordales y hay que realizar un correcto diagnóstico diferencial, buscando patología en otras piezas dentarias, la musculatura masticatoria o la articulación témporo-mandibular.

Además de los casos más arriba indicados, nuestro equipo normalmente aconseja la extracción de las muelas del juicio que causan alguna patología inflamatoria o que por su orientación pueden causar una situación patológica en las piezas adyacentes, y, por supuesto, aquellas que estén implicadas en un quiste de los maxilares o un tumor odontogénico. En cuanto al  momento de la exodoncia, a no ser que sea una indicación absoluta, el resto suelen ser electivas en lo que respecta al momento de realizarlas y deberemos adecuarlas a la disponibilidad del paciente.

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En cualquier caso, es recomendable prolongar las revisiones odontológicas del adolescente hasta los 18-20 años y realizar una radiografía panorámica para ver la situación de las muelas, sus posibilidades de erupción y la recomendación o no de exodoncia.

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