Diagnostrum

Simple Mobile Health

El dolor del médico

Posted by on Mar 23, 2015 | 0 comments

El dolor del médico

En esta semana las redes sociales se han inundado de una imagen que presentaba a un médico, lamentándose, durante un descanso en el trabajo de la muerte de un paciente. El médico agachado contra un murete parece clamar al cielo por la falta de respuesta a un tratamiento de urgencia en un paciente de 19 años, según reza el pie de foto.

Desde este blog hemos mencionado en varias ocasiones la importancia de la implicación de los médicos en la enfermedad de sus pacientes, en la necesaria comprensión y compasión que precisa nuestra dedicación. El conocimiento de las enfermedades proviene en gran medida de la formación profesional, adquirida en escuelas, en clases, libros y revistas científicas, pero también de eso que cada día nos enseña la realidad sobre lo que los libros solo presentan a nivel teórico. Ese conocimiento, ese contacto continuo, supone una implicación personal en la enfermedad y, muchas veces, en la vida de los pacientes que necesariamente influyen en nuestra vida propia.

La profesión médica ni es, ni puede ser, una dedicación funcionarial, ni un remedo de actividad industrial, como en una cadena de montaje, con todo el respeto a estas actividades, en las que seguro que hay flecos en la forma de ejercerlas que impliquen el resto de la vida. No puede ser una actividad que “solo” se ejerce en un horario en el centro de trabajo, sino que impregna y hasta inunda el conjunto del pensamiento.

Los pacientes graves, los complicados, los crónicos, vienen y van con nosotros de casa al trabajo, los re-estudiamos y consultamos con la almohada y con otros compañeros para encontrar alivio a este prurito clínico e intelectual, esperando como Arquímedes encontrar la solución aunque sea en el baño, aunque sea por casualidad.

image003

Sin embargo, hay que encontrar un punto de equilibrio, una cierta distancia, emocional e intelectual, que nos permita poder analizar de una forma objetiva los problemas evitando cometer errores de cálculo o basados en prejuicios, que puedan generar el síndrome del recomendado o una atención basada en la rutina.

El otro problema no es menos importante, y hace referencia a la salud, física y mental, de los profesionales que cada día, dedican su tiempo y consumen su energía física y emocional en ayudar a otros. La implicación emocional tiene una repercusión, la enorme alegría, la inyección de autoestima cuando las cosas van bien y el paciente mejora y responde al tratamiento, pero también, la pena, el sentimiento de fracaso e impotencia cuando las cosas van mal.

No somos dioses, no podemos, no debemos pensarlo, pero tampoco somos máquinas, igualmente debemos rechazar esta actitud contraria. El equilibrio, la flexibilidad, la reflexión debe ser una vez más la opción a elegir y, por supuesto, es más fácil decirlo que hacerlo.

Un abrazo desde aquí a todos los compañeros de fatigas profesionales, y otro, para todos nuestros pacientes, gracias por vuestras enseñanzas y por vuestra paciencia. Y, gracias a nuestras familias (incluidas mascotas), los otros silentes afectados de nuestro horario ampliado, y de nuestro corazón “partío”, porque también nos dan esa ayuda imprescindible para sobrellevar esta vida.

image004

No te puedes perder estos artículos del  Dr.Alfonso Vidal:

El dolor en la poesía

El dolor, la 5ª constante

 

 

0 Comments

Trackbacks/Pingbacks

  1. Producir dolor | Diagnostrum - [...] El dolor del médico [...]

Submit a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *