Diagnostrum

Simple Mobile Health

Lex artis et dolor

Posted by on Ene 19, 2015 | 0 comments

Lex artis et dolor

La ciencia y la medicina en particular han progresado en los últimos cien años más que en toda la Historia anterior de la humanidad. Los avances en el conocimiento de la anatomía, la fisiología, la farmacología, etc., han permitido la curación de enfermedades antes fatales y la mejoría general de todo el conjunto de la salud. Sin duda, nos encontramos en el mejor momento de la Historia para estar enfermo, ¡claro está, siempre en el mundo civilizado!

Este progreso ha desarrollado tratamientos superespecializados y medidas terapéuticas excepcionales cada vez más sofisticadas.

Igualmente, las relaciones entre enfermos-pacientes y médicos-terapeutas han sufrido una modificación. Aunque siguen basándose en la mutua confianza, la mayor complejidad de nuestro entramado social y profesional, y el desarrollo de las organizaciones sociales, ha hecho necesaria una normalización de las relaciones, es decir, un marco normativo para dilucidar situaciones de conflicto sobre puntos de vista u opiniones.

Si el Rey Salomón ostentaba todos los poderes (ejecutivo, legislativo y, cómo no, judicial) para decidir a quién otorgaba la criatura de la historia, también tenía el poder de castigar a la impostora. En nuestra sociedad actual, está establecida la SEPARACION DE PODERES para evitar desviaciones o abusos que se dieron en otras épocas.

El marco jurídico de relación entre profesionales y pacientes ha ido cambiando y, de basarse en el principio de beneficencia, que otorgaba todo el protagonismo y responsabilidad al médico como garante de la salud y fuente de sabiduría, gracias al principio de autonomía ha pasado a manos del paciente que puede y debe decidir qué tratamiento le parece más conveniente.

image003

Naturalmente, la confianza sigue siendo esencial, pero también lo es el conocimiento, no solo del médico, sino de los pacientes. Éstos deben tener una orientación suficiente, un listado sobre el que poder decidir, incluyendo un repertorio de terapeutas que permita elegir aquél con el que mejor nos entendamos o nos parezca mejor formado.

La información al paciente es esencial y, en nuestro ordenamiento jurídico, las circunstancias que resultan punibles hacia los terapeutas se deben a una inadecuada información sobre los tratamientos y sus efectos, sobre los procedimientos, y sobre las consecuencias inmediatas o a largo plazo.

El consentimiento expreso es positivo en muchos casos e imprescindible en aquellos intervencionismos que puedan acarrear resultados adversos. Es el caso del uso de medicamentos con riesgo de adicción; con alteraciones de la conciencia o la capacidad; con usos adecuados a las recomendaciones científicas y dentro de la ficha técnica del fabricante; o intervencionismos terapéuticos con riesgo de daño o secuela orgánica o funcional; etc.

Nuevamente, la historia clínica es el instrumento de registro esencial y el garante de la adecuación entre las previsiones y su información, y las consecuencias. En ella deben figurar los datos del paciente, su patología y los tratamientos y resultados. Pero la historia también es una herramienta jurídica y por tanto interpretable para resolver litigios en caso de diferencias entre los actores del proceso terapéutico.

Como médicos debemos exigirnos rigor en el diagnóstico y tratamiento, en la información y en el registro de los datos. Como pacientes, diligencia al facilitar los datos clínicos, atención a las instrucciones, alternativas que nos propongan, y exigencia de una formación e información actualizada, comprensible y profesional de los terapeutas.

image004

Por último, de los legisladores y jueces, también cabría esperar una formación adecuada, buscando asesoría sobre los aspectos técnicos entre los profesionales con experiencia. Simultáneamente sería deseable una mayor preparación de los médicos en los aspectos legales, así como una mayor instrucción de los jueces en los aspectos vinculados a la atención a la salud.

No te puedes perder estos artículos del Dr. Alfonso Vidal:

Ante el dolor de los demás

Dolor,cerebro y libertad

 

 

 

0 Comments

Trackbacks/Pingbacks

  1. Mafeisan, el primer anestésico | Diagnostrum - [...] Lex artis et dolor [...]

Submit a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *