Diagnostrum

Simple Mobile Health

AVICENA, el primero de los sabios

Posted by on Nov 17, 2014 | 0 comments

AVICENA, el primero de los sabios

Abu Ali Ibn Sina, más conocido como Avicena, fue un eminente médico árabe del siglo X (980-1037). Filosofo y pensador, dotado de un conocimiento casi enciclopédico de la medicina y de muchas otras disciplinas, fue conocido como príncipe de los médicos por su erudición en múltiples campos del saber. Entre sus muchos trabajos destacamos la descripción del cuadro de neuralgia del trigémino, describiendo el cuadro como paresia y desviación dolorosa de la boca (Laqve) con todo lujo de detalles en su tratado: El Canon de la Medicina.

Avicena es uno de los personajes imprescindibles para explicarnos la conservación de la sabiduría clásica y en la innovación, en un momento tan oscuro de la historia como la Edad Media, en la que la ciencia y el saber se refugiaron en las cortes de los emperadores abasíes en Bagdad y Córdoba, y en las bibliotecas de los monasterios cristianos.

El progreso de la ciencia suele correr de la mano de la prosperidad económica, aunque también necesita de la tenacidad en el esfuerzo. Resulta paradójico que muchos conocimientos se hayan conservado en la historia por causas tan distintas y por personas tan alejadas en creencias y en distancia, aunque con un afán común, la perpetuación del conocimiento, quizá también para gloria de líderes, reyes, religiones, etc. En eso no es muy distinto nuestro tiempo.

image004

En su Canon de la Medicina, Avicena realiza una descripción minuciosa de múltiples patologías y plantea la manera de abordar los tratamientos basado en la valoración certera.

Para él, el fundamento del diagnóstico está en la observación minuciosa y sistemática del paciente. Aunque no tenemos la certeza de que realizara disección anatómica, aunque la claridad de sus descripciones de los ojos o del corazón y sus válvulas, nos hacen intuir que sí las realizaba.

Las reseñas de enfermedades como la diabetes, el sarampión o la viruela son perfectamente superponibles a las actuales en claridad y precisión.

Como médico y filósofo, Avicena no se limitó a una medicina clínica organicista, sino que se planteó la relación entre medicina y filosofía y con la concepción psicológica del hombre.  Para él, la medicina depende del conocimiento de los elementos que componen la materia y de las leyes de la naturaleza. Es preciso conocer el cuerpo humano, su funcionamiento y las bases de la salud y de la enfermedad.

En su Canon de Medicina se aprecia la idea de una correspondencia entre lo somático y lo psíquico, hasta el punto de que este último influye más de lo que parece en el estado, sano o enfermo, de aquél.

Avicena considera la medicina como ciencia racional, recurriendo constantemente a las reglas de la lógica y aplicando sistemáticamente sus principios filosóficos. El Canon contiene consideraciones de orden filosófico sobre la naturaleza del mundo y del hombre; la medicina debe referirse a la filosofía para establecer sus principios y determinar los elementos que constituyen al ser humano y regulan su temperamento y la influencia de ello sobre la salud.

image006

Avicena tuvo una vida tormentosa, relacionada con su proximidad al poder, su acierto en la curación de las enfermedades de reyes y príncipes, y las intrigas palaciegas y conflictos territoriales de una época convulsa, amén de un territorio también controvertido.

Durante aquellos años sirvió para varios príncipes, mientras atendía también al pueblo, y redactaba su compendio “El libro de la curación”, autentica enciclopedia de todo el saber.

Fue un maestro para los médicos de su época y para muchos durante varios siglos y, hoy en día, sigue vigente su legado como filósofo, erudito y médico para todos nosotros. El conocimiento integral de la realidad es el primer escalón para el conocimiento de la medicina y es necesario ampliar el campo de visión cuando nos enfrentamos a las enfermedades y a los pacientes que las sufren.

Como reza esa afamada máxima que no a todos complace, “el médico que solo sabe de medicina, ni siquiera de medicina sabe”. De ahí que la lectura multidisciplinar sea el mejor bálsamo que podamos tomar. Posología: varias veces al día, hasta el infinito y más allá.

No te puedes perder estos artículos del Dr. Alfonso Vidal:

Los héroes olvidados de la ciencia

Ergonomia y dolor de espalda 

0 Comments

Trackbacks/Pingbacks

  1. Músculos artificiales para el control de movimientos | Diagnostrum - [...] AVICENA, el primero de los sabios [...]
  2. Serendipia | Diagnostrum - [...] AVICENA, el primero de los sabios [...]
  3. Síndrome del recomendado | Diagnostrum - [...] AVICENA, el primero de los sabios [...]

Submit a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *