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El suicidio en América latina vs. la UE en la Tercera Edad. Introducción

Posted by on Mar 1, 2014 | 4 comments

El suicidio en América latina vs. la  UE en la Tercera Edad. Introducción

En esta ocasión quiero presentar a mis lectores mi Tesis:

Violencia, abuso, maltrato y/o trato negligente en
la Tercera Edad. El suicidio en América latina vs. la
UE en la Tercera Edad.

 Será una serie de tres publicaciones que se irán publicando una cada semana, en este primer artículo comenzaremos por la Introducción y empezar a analizar el porqué de escribir esta Tesis.

INTRODUCCIÓN

Al comenzar esta investigación, descubrí que la violencia (con sus distintos “rostros”) es una enfermedad social, cuyo “ingrediente” principal es socio/cultural. Existe una violencia estructural, con características propias de un “menú” con ingredientes sociales infaltables, que son «autóctonos» e innovados con la realidad socio/histórica de cada generación, en cada país o bloque comercial. Que no sólo deja “huellas” en el cuerpo, sino también en el aparato psicológico de quienes la viven o la padecen, como resultado de episodios repetidos de violencia autoinfligida, interpersonal o colectiva.

Dentro del entorno familiar hay formas de convivencia y diferentes modalidades de trato. Es allí donde se conjugan la suma de individualidades y donde afectó, en mayor o menor intensidad, entre cada uno de los miembros del grupo, se recicla o se destruye, en relación con la intensidad vínculo construido.

Las pautas de la sociedad ideal determinan que en el núcleo primario (padres, hijos, hermanos) son imprescindibles el amor y el respeto.

Son estos ingredientes los hilos con los que se entretejen las vivencias, historias, secretos, pactos transgeneracionales, los que permiten a las personas a través de los lazos sanguíneos un mejor desarrollo físico, afectivo, moral y ético. Cuando esto no sucede, entonces la convivencia se transforma en un ámbito que favorece la agresividad, la violencia y el desprecio o indiferencia.

Así la violencia es la moneda social de “libre circulación”, donde el maltrato es una de las formas de legitimar esa violencia, a través de los insultos, la violencia verbal y física, que nos anuncia la tragedia social, en la que participan los miembros de la familia, una comunidad o los países.

Los humanos somos una especie agresiva y con tendencias violentas. La idea de este trabajo es hacer «visible» lo «invisible» de esta enfermedad social, introduciendo el concepto claro, que la violencia no es inevitable y que a su vez debe ser considerada un problema de salud pública y de Estado.

Las raíces del comportamiento violento aún están en discusión, pero todo indica que la VIOLENCIA, no es natural: atraviesa como “flecha dolorosa” a todo el universo social, donde como investigador social he descubierto que los “ingredientes” económicos, sociales, culturales y en especial las nuevas formas de pobreza y precarización -vivienda precaria, el desempleo,  la precarización laboral, barreras para el acceso a la educación de calidad, y otros aspectos coligados a la pobreza- aumenta el riesgo y su prevalencia.

Existen factores biológicos que pueden actuar como “facilitadores” a las distintas formas de agresión, la explicación está en la interacción de la familia, la comunidad y la cultura para actuar como “carburantes” sociales en un medio de cultivo socio/histórico en el que emergen. La violencia puede prevenirse. Esto no es una intención de esperanza, sino una afirmación basada en la «evidencia».

En el Tercer Milenio debemos aprender a respetar la diversidad, la vida del otro, lo cual es una materia pendiente para dejar atrás el ser prehistórico que aún anida en la mente y el corazón del género humano.

El estudio y las acciones sobre el maltrato y/o trato negligente en las personas de la tercera edad, se encuentra todavía en una etapa embrionaria en el imaginario social, político, legal, familiar de América latina y en particular en la Argentina, ya que se carece de una definición común para el término, lo cual tiene implicancias en la práctica así como en la investigación.

Cuando la sociedad toda está en ‘alerta’ sobre una enfermedad social como el maltrato, abuso y/o trato negligente de la que son, o pueden ser, las personas de la tercera edad, las acciones que se ponen en movimiento en cualquier comunidad, actúan como un “antídoto” para esta nueva enfermedad social.

La intervención activa, así como la participación comprometida de todos los actores sociales, la ayuda y el asesoramiento gerontológico en forma permanente, que se le puede brindar a la población en general y a las personas maltratadas y a los maltratadores en particular, puede ser saludable para la sociedad a escala local y global.

La cultura actual de la violencia y sus múltiples formas metafóricas y virtuales, están contaminando al mundo. El cine y la televisión popularizaron un menú muy diversificado de las formas de la violencia, con sofisticados recursos tecnológicos. Hicieron de la violencia un hecho cercano y familiar. La guerra de las galaxias, el planeta de los simios, el enemigo irremediable (casi siempre identificado con los orientales), las narraciones destructivas, el cine catástrofe, integran una larga lista del menú de la violencia.

El final del siglo XX y comienzos del Tercer Milenio, nos encontró con un mundo con desniveles sociales y económicos, con dos tercios de la población mundial marginados, guerras étnicas, conflictos latentes de gran violencia real y potencial, con la expansión de la pobreza, la pérdida de derechos sociales y laborales, la creciente inseguridad, la acción terrorista, la corrupción globalizada funcional a los países centrales, el dominio de las redes opresoras del sistema financiero, la informática y los medios masivos de comunicación.

Así, ingresamos al siglo XXI para decodificar una nueva amenaza social: La Violencia, el Maltrato, el Abuso y/o Trato Negligente en la Tercera Edad. La que se producirá como consecuencia del envejecimiento, la desestructuración de la familia, la caída en la natalidad, las migraciones, el desempleo, la impunidad, la corrupción, el marketing y un Estado inexistente. Estos “ingredientes” sociales, económicos, políticos y culturales serán los «carburantes» que activarán las diferentes formas de violencia, entre ellas el abuso, el maltrato, el trato negligente en este segmento de la población en rápido crecimiento.

Actualmente disponemos de herramientas –conocimientos- que permiten su detección, evaluación, e intervención en las situaciones de riesgo, en la que pueden estar involucrados los adultos mayores, pero la efectividad de estas herramientas tiene que ver con quien la utiliza (asimetría en la información), como se las utiliza, para que se la utiliza, y posteriormente que sus resultados sean demostrados y validados. A lo que se le debe agregar, que el marco para comprender esta nueva comorbilidad social debe ser amplio y comprensivo.

Mi “misión” como MEDICO GERONTOLOGO es «hacer visible lo invisible» de todas aquellas causas y síntomas, que están coligados a esta “nueva” enfermedad social. Teniendo en cuenta que lo invisible es sinónimo de desconocido. Desconocer significa no hacerse responsable. Conocer, por el contrario, implica el reconocimiento de que tenemos responsabilidades por cumplir.

Para hacer «visible» lo «invisible» y poder lograr cambios significativos en nuestras conductas, hace falta mostrar, medir, ocuparse, para poder hacer visible socialmente el Iceberg oculto de la violencia, el abuso, el maltrato y/o trato negligente en la Tercera Edad. Está enfermedad se ha transformado en el nuevo Jinete de la Apocalipsis de los que envejecen en casa, o en cualquier institución de cuidados para adultos mayores.

Para terminar puedo decir que, el maltrato, el abuso y/o trato negligente en la Tercera Edad existe en toda la aldea global, con algunas variaciones entre los países, grupos étnicos, nivel social, estatus económico y de género. Otro aspecto que no debo dejar de mencionar, es la falta de una legislación apropiada en cada país y en particular al Sur del Río Bravo.

La respuesta de la sociedad global al problema del maltrato, abuso y/o trato negligente de los adultos mayores, no es alentadora, aunque está tardando más de la cuenta en producirse, como en el caso del maltrato en la niñez, la mujer y los hombres.

En mi trabajo de investigación busco saber que era lo que sabían los adultos mayores investigados sobre ésta enfermedad social, de la que probablemente eran víctimas o podrían serlo con el paso del tiempo de los que «envejecen en casa».

También te pueden interesar estos otros artículos del Dr. Carlos Gil Gálvez:

La demencia tipo Alzheimer ¿se puede curar o es una utopía?

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4 Comments

  1. Hola buen día,
    Leo con mucho agradecimiento el trabajo realizado, nuestra sabía tercera edad en Mi País Mexico, padece tanto o más como les sucede en Chile y en toda Nuestra América Latina.
    Digo que leo con mucho agradecimiento porque en nuestra Asociación Civil donde nos dedicamos principalmente a niños y jóvenes, vemos esa misma urgente necesidad de hacer algo por nuestra Tercera Edad.
    En nuestro camino de desarrollar cosas para nuestros niños y jóvenes, hemos aprendido a sumar y a reconocer el trabajo ya realizado por otra gente en otras latitudes con el objetivo de avanzar más rápido.
    Nos dará mucho gusto tener comunicación con Ustedes para aprender y re aplicar lo que hacen.
    Un abrazo y recomociento.
    Claudio Jeffery

  2. Don Claudio, primero quiero agradecer por haberse tomado un tiempo para poder leer mi trabajo de investigación. La verdad que México es un pueblo muy querido por la comunidad Latinoamericana, y en particular por el autor.
    Con relación a la investigación de la problemática infantil y de la mujer, que seguro vuestra organización debe estar dejando una profunda huella mnémica social, por la “misión” de dedicarse por los “invisibles”, donde somo nosotros los investigadores sociales y las ONGs, las que le ponemos vos y los hacemos “visibles” para una sociedad ciega a la realidad, en la que viven millones de mexicanos o ciudadanos al Sur del Río Bravo.
    La problemática de la vejez ya es un problema real en México, no solor de forma cualitativa, sino también de forma cuantitativa, donde la probleática de esta primera generación de longevos, los cuales deben enfrentar sin información y menos educación, sobre los desafíos, como las oportunidades que nos brinda el proceso de envejecer camino al 2050.
    Yo como experto en múltiples áreas coligadas al envejecimiento (médico gerontologo clínico y social, médico especialista Universitario en Geriatria, Gerontoneuropsiquiatra, Experto en Demencia y Enfermedad Tipo Alzheimer y Master en Atención Especializada de familiares con enfermos con Alzheimer, Universidad de Salamanca), estoy desarrollando mi “misión” de educar y cuidar a los que se olvidarona que se harían viejos, como a la sociedad que no se quiere mierar en ese espejo social, que es el fenómeno de la vejez-envejecimiento.
    Estoy tremendamente conmovido y emocionado, por haber contribuido a poner un poco de luz en tanta oscuridad del campo de la VIOLENCIA, ABUSO, MALTRATO Y/O TRATO NEGLIGENTE EN LA TERCERA EDAD.
    Sería para mi un honor contribuir a disminuir el dolor emocional que genera este tipo de violencia, que no es más que una continuidad del proceso estrucutral social de la violencia a lo largo del ciclovital. Lo importante es que este segmento de la población es nuevo, crece de forma geométrica, y no existen RR.HH. altamente especializados para formar y educar a los que envejecen camino al 2050.
    Son las ONGs como la vuestra, las que le toman la “temperatura” a este tipo de violencia, y somo los investigadores sociales los que debemos diseñar y desarrollar, instrumentos de diagnóstico adaptados a la idiosincracia de cada región de vuestro país. Ya que no es lo mismo el DF que Chiapas o Sinaloa.
    Estoy a vuestra entera dispocisión para colaborar de forma directa con vustra organización, para dar respuesta a este “nuevo síndrome geriátrico” aun desconocido por los profesionales del campo socio-sanitario.
    La corresponsabilidad social profesional es una buena herramienta de intervención previa formación, como poner a través de los médicos de comunicación la realidad de esta comorbilidad social, con alto costo personal, familia y social. Y con gran impacto en la salud pública mexicana.

    Podemos estar en contacto dirtecto por ahora a través de mi perfil que lo puede encontrar en Linkedim, para después estar en contacto de forma directa.
    Un saludo cordial de un amigo latinoamericano que trabaj de forma anónima y silenciosa por una mundo con y para todas las edades.

    Carlos Gil Galvez, MD
    Investigador Social de la Violencia en la Tercera Edad

  3. Estimado Dr. Carlos, desde Colombia le auguramos los mejores éxitos en todos sus proyectos. El envejecimiento poblacional, trae muchas oportunidades, retos y desafíos para una sociedad que requiere transformarse hacia una cultura positiva de la vejez. El abandono, el maltrato y la institucionalización son endémicas en nuestra región, por lo tanto se requiere un trabajo intersectorial que reivindique y restituya los derechos de nuestras personas mayores.

    Robinson Cuadros
    Médico Geriatra
    Secretario Asociación Colombiana de Gerontología y Geriatría

    • Robinson, primero agradecerle que haya leído mi trabajo de investigación y que lo difunda a escala local. El problema básico con esta “enfermedad social” es que es “invisible” a los ojos de la comunidad médica al Sur del Río Bravo y en particular en Argentina donde desarrolle mi investigación.
      El objetivo básico era contribuir a hacer visible esta enfermedad con gran impacto en la salud púlica en Córdoba, Argentina y por ende plantear su existencia al Sur del Río Bravo.
      Gracias por sus palabras y un saludo saludable en tiempos de vejez;

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