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La cara y la cruz, de la violencia

Posted by on Feb 18, 2014 | 0 comments

La cara y la cruz, de la violencia

Hace unos días releía un artículo en una revista médica internacional en el que se decía que “los traumatismos graves en la cabeza y la cara han disminuido de frecuencia en los últimos años”, y es verdad.

Una vez superadas las grandes guerras de la primera mitad del siglo XX, de las que hablábamos hace unos días, la principal causa de traumatismos cráneo-faciales en la segunda mitad del siglo pasado fueron los accidentes de automóvil.

Estos sucesos causaban traumatismos de gran severidad, de alta energía, cuya causa fundamental era la velocidad combinada, o no, con otros factores de riesgo como el alcohol, unas normas de seguridad vial más permisivas y la falta de los elementos de protección que ahora conocemos.  Todavía hoy recuerdo las largas noches de guardia reparando fracturas y heridas faciales causadas por la rotura en mil pedazos de los antiguos parabrisas.

Los nuevos materiales para los cristales, el air-bag, la obligatoriedad del cinturón de seguridad, las normas más restrictivas…han disminuido realmente la frecuencia de esos traumatismos, pero: ¿ha disminuido la frecuencia total de traumatismos faciales? La respuesta es claramente negativa, al menos en nuestro medio, donde nos enfrentamos a un nuevo factor causal de primera magnitud: la violencia y sus consecuencias, las agresiones.

Los factores etiológicos están muy relacionados con los anteriores. El alcohol puede hacer que de forma incomprensible una fiesta termine en una paliza. En otras ocasiones tiene que ver con atracos y robos. En fin, multitud de causas que terminan con la cara golpeada y rota.

Pero hoy, quiero traer aquí una historia que me causó una especial vergüenza y que dice mucho de los valores que a veces esta sociedad transmite a sus menores.

Hace unas semanas, en el hospital me avisaron para valorar un traumatismo facial. Allí, en urgencias, encontré a un hombre con lágrimas en los ojos y la cara y boca ensangrentadas. Cuando se tranquilizó me contó que estaba  viendo jugar a su hijo de ocho años un partido de fútbol y en un momento dado un energúmeno se abalanzó sobre él golpeándole en la mandíbula con la puntera de su bota.

Un estudio muestra que los progenitores son uno de los principales causantes de violencia en el deporte escolar Fuente: www.infanciahoy.com

Un estudio muestra que los progenitores son uno de los principales causantes de violencia en el deporte escolar Fuente: www.infanciahoy.com

El agresor era el padre de un compañero de equipo que se sentía agraviado porque el hijo de mi paciente no le había pasado el balón. La conclusión fue una fractura doble de mandíbula y lo que es peor, dos niños llorando avergonzados. Esto, que puede parecer una anécdota, se repite cada semana. Parece mentira que seamos capaces de transformar el ocio en tristeza.

Afortunadamente, y sí digo afortunadamente, las segunda causa de fracturas faciales en nuestros días son los accidentes deportivos que, como la palabra indica, son accidentes y que rara vez están relacionados con conductas de riesgo excesivo, sino más bien con la mala suerte. 

Todavía recuerdo el primer curso de traumatología facial al que acudí fuera de España, en Suiza. Allí nos explicaron que la principal causa y casi única de traumatismos faciales que requerían reparación quirúrgica e ingreso en su ciudad eran los accidentes de bicicleta. Lo entendimos rápidamente cuando vimos el aparcamiento, repleto de bicis.

Las fracturas, por supuesto, no son buenas ni alegran a nadie, pero las causas que las provocan dicen mucho de una determinada sociedad.

No dejes de leer al Dr. José Luis Cebrián:

El  Médico y la Guerra (Tributo al Dr. Martín Sánchez)

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