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Rehabilitación Cardíaca

Posted by on Dic 3, 2013 | 0 comments

Rehabilitación Cardíaca

Las Unidades de Rehabilitación Cardíaca se iniciaron por la Organización Mundial de la Salud en las años 60, (Ginebra, 1964 y Freiburg, 1968). Su objetivo es mejorar la calidad de vida y el pronóstico de los enfermos cardiópatas: disminución de la mortalidad y de los eventos cardíacos.

Los programas incluyen el control de los factores de riesgo modificables conocidos, fundamentalmente: tabaco, hipertensión arterial, diabetes mellitus, aumento del colesterol, obesidad y sedentarismo. Los programas incluyen entrenamiento físico y pautas de actuación psicológica. Incluyendo el control actualizado de su cardiopatía.

El American Collage of Phisicians (1988), la American Association of Cardiovascular and Pulmonary Rehabilitation (1991) y el Grupo de trabajo de Rehabilitación cardíaca de la sociedad Española de Cardiología (1994), han descrito las características clínicas que permiten clasificar a los pacientes cardiópatas en grupos de riesgo. También aconsejan los sistemas de entrenamiento que deben cumplir los diferentes grupos de rehabilitación.

La experiencia acumulada mundialmente en los últimos 30 años, ha demostrado que con este tipo de actuación terapéutica, la calidad de vida mejora de forma significativa y existe un descenso muy importante de complicaciones y de mortalidad (25-40%).

La inclusión de los enfermos en la Unidad de Rehabilitación cardíaca, exige un análisis muy cuidadoso de su historia clínica completa, enfermedad cardíaca y factores de riesgo cardiovascular.

Globalmente, los Programas de Rehabilitación cardíaca tienen 3 fases:

  • La Fase I, comienza lo antes posible especialmente si ha sufrido un episodio agudo.
  • La Fase II, comienza después de la realización de la Ergometría y valoración de la función ventricular cardíaca (habitualmente con Ecocardiografía) en  la consulta del Cardiólogo.

De esta forma es evaluado su riesgo en alto, medio o bajo, lo que conlleva un distinto tipo de tratamiento. A continuación será valorado por el médico Rehabilitador quién evaluará su situación desde el punto de vista motor para la realización del entrenamiento físico. Puede precisar valoración endocrinológica inicial en algunos casos.

Esta fase II tiene una duración media de 2-3 meses. Con una frecuencia de 2-3 días se acudirá a entrenamiento de ejercicio y cada día, una duración de 1 hora y cuarto, incluyendo fases de calentamiento, ejercicio aeróbico y de la fuerza y relajación.
Algún paciente podrá ser externalizado antes y otros precisarán un tratamiento más prolongado. Los pacientes serán evaluados por un Psicólogo Clínico en relación al manejo de estrés o depresión relacionado con su padecimiento cardiológico.
Además en esta fase se realizan charlas educativas para pacientes y familiares que deseen acompañarles.
Son  impartidas por distintos profesionales de la Unidad (Charla de acogida, enfermedad coronaria, medicación cardiológica, tabaquismo, diabetes, nutrición y obesidad, taller de etiquetado de alimentos y relajación).
Esta fase se acompaña por tratamiento de relajación, y un programa psicológico grupal impartido por el Psicólogo Clínico de la Unidad, con tratamiento individualizado si es preciso, como por ejemplo en relación apoyo para la intervención de abandono del tabaquismo.

Por lo anteriormente expuesto, la Rehabilitación Cardíaca en fase II, requiere dedicación diaria a dicho programa, por lo que el paciente tiene que tener en cuenta su disponibilidad antes de comenzar dicho tratamiento, que en otro caso sería impartido a otro paciente en su lugar.

  • La Fase III, comienza una vez finalizada la anterior, con una consulta con el Cardiólogo responsable indicará el tratamiento y prescripción de ejercicio para su continuidad con la atención primaria y especializada. Así mismo se facilitará el acceso individualizado a los recursos de la comunidad (polideportivos, asociaciones…).

Si fuese preciso se efectuará valoración y orientación por los Trabajadores Sociales antes del inicio de la fase III.

Un  estudio cardiológico muy preciso, una valoración rigurosa del riesgo individual, y empleo de  todos los recursos  terapéuticos disponibles para controlar su  enfermedad cardíaca serán realizados antes de su inclusión, ya que se ha de programar el nivel de ejercicio personalizado al que va a ser sometido.

La realización de este tratamiento está incluida en las recomendaciones de Práctica Clínica en Cardiología con indicación de grado I y nivel de evidencia A (máximo) por la Guía de la Sociedad Europea de Cardiología de 2012  y de la Sociedades que se acogen a ella (Sociedad Española de Cardiología).

RIESGOS Y COMPLICACIONES

Sin embargo es necesario señalar, que la realización de ejercicio, puede dar lugar a complicaciones como arritmias, angina, dificultad respiratoria, infarto agudo de miocardio y muerte súbita, aunque la realidad es que son muy infrecuentes.

El Council Scientific Affairs (1981) de la american Medical Association, considera que el muy bajo riesgo del ejercicio personalizado y supervisado son perfectamente asumibles en relación con los beneficios que produce.

El reto actual es la ampliación de la oferta de este recurso a los pacientes que presentan un síndrome coronario agudo, para facilitar la recuperación física y psíquica a una vida normal, y que permita realizar una gestión clínica adecuada de la cardiopatía isquémica para mejorar la eficacia y eficiencia de los recursos del sistema sanitario.

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