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Sin atención no hay memoria, sin memoria no hay aprendizaje

Posted by on Oct 23, 2013 |

Sin atención no hay memoria, sin memoria no hay aprendizaje

El envejecimiento demográfico de la población a escala local, regional y global, está imponiendo “tensión” y creando cambiantes desafíos para el conjunto de la actual sociedad y futura. Pero también es cierto, que las crisis económicas contribuyen a la caída en la esperanzada y la calidad de vida.

En este inédito escenario se desarrollan múltiples Enfermedades No Transmisibles (ENT) y comorbilidades asociadas, entre ellas las enfermedades neurodegenerativas asociadas al envejecimiento y la edad.

La vejez como proceso conlleva cambios, adaptaciones y deterioros a múltiples procesos entre ellos los cognitivos. Donde la ATENCIÓN y la MEMORIA EPISÓDICA, están íntimamente asociadas a los sistemas sensoriales y las funciones ejecutivas. Durante este proceso disminuye la capacidad para incorporar nuevos aprendizajes, pero SI se pueden desarrollar nuevas habilidades adaptativas a este cambiante y continuo proceso. Cuyas consecuencias NEGATIVAS se pueden MODIFICAR a través de la actividad intelectual, la educación continuada, la actividad física, la alimentación de calidad, asociado a ambientes sociales enriquecidos y estimulantes, la salud emocional, el apoyo y la integración social comunitaria.

Este contexto tiene tres caminos “modificables”; el envejecimiento saludable y activo, el envejecimiento normal o el envejecimiento asociado a la enfermedad o patológico. Sabiendo que el Alzheimer no es el resultado de un solo proceso, sino que es la consecuencia de la interacción-activación y combinación de múltiples procesos, cuyo producto final es el desarrollo de la enfermedad a lo largo del tiempo y del ciclo vital. Es en este contexto las intervenciones diseñadas por los médicos gerontólogos clínicos y sociales, “contribuyen” abrir nuevos caminos para las investigaciones sociales innovadoras, basadas en el conocimiento y la creatividad.

La conjunción de saberes contribuye a los alentadores avances actuales y futuros que permitirán “enlentecer”, “modificar” o ambas, como el rumbo natural de esta enfermedad. A través de la utilización de los pocos fármacos disponibles actuales, los cuales asociados a las múltiples Intervenciones No Farmacológicas (INF) nos permiten “amplificar” las respuestas a las cambiantes necesidades del día a día de los enfermos, sus familias, los cuidadores en su comunidad.

Diseñamos intervenciones en función de cada enfermo/a, para cada uno de sus familiares y/o cuidadores, cuyas acciones están basadas en la evidencia, calidad, la experiencia, donde la eficiencia, seguridad y eficacia es nuestra “misión” principal. Nuestro objetivo es el bien común, como también el bienestar del enfermo/a, la familia y el cuidador principal.

Adaptamos nuestras intervenciones al entorno, la familia, como a las diferentes estampas evolutivas del enfermo y de la enfermedad. Asesoramos y capacitamos a los familiares de forma continua, sobre los cambiantes procesos e interacciones internas y externas entre el enfermo, la enfermedad, la familia y el cuidador principal.

Cuál es el objetivo central de nuestras acciones, filosofía de trabajo y corresponsabilidad social profesional: el enfermo/a, la familia, el cuidador principal, el sistema socio-sanitario.

Estas intervenciones llevadas a cabo por los médicos gerontólogos clínicos y sociales, tiene como objetivo central “aquietar” o “modificar” el desarrollo “desbocado” de la enfermedad. Donde la contención y el asesoramiento continuo, es nuestra herramienta principal, que nos permite “resolver” un menú de situaciones “conflictivas” o “adaptativas”, transformamos estas herramientas en “facilitadores”, de los condicionantes que permitan mejorar la interacción enfermo-cuidador-familia. Con la “intencionalidad” de mejorar la calidad de vida del puzle enfermo-familia-cuidador-comunidad.

Mientras tanto los avances de la investigación básica permite descubrir “nuevas” dianas terapéuticas y efectivas, que asociadas al desarrollo de las nuevas “herramientas” desarrolladas por los médicos gerontólogos de la investigación clínica y social, podemos juntos contribuir a modificar la historia natural del proceso de obsolescencia neurobiológica programada (hipótesis personal) de esta enfermedad. La pregunta que les hago es la siguiente:

¿Es el Alzheimer una enfermedad? ¿O es parte de la obsolescencia neurobiológica programada?

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