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Dolor en el cáncer de mama

Posted by on Oct 21, 2013 | 1 comment

Dolor en el cáncer de mama

El pasado sábado se celebró el Día Mundial del Cáncer de Mama y hoy lunes quiero traer a este blog, un caso clínico referido a esta dolencia, que no es de género, que no es solo femenina, que no es solo un asunto de las mujeres, sino un asunto de todos, de padres, de esposos, de hermanos, de hijos, de nietos, de sobrinos, porque todos podemos contribuir a mejorar la calidad de vida de las pacientes de Cáncer de Mama.

Sara tiene cincuenta años. Hace tres,  le diagnosticaron un cáncer de mama. Al principio ella, titulada superior y con experiencia en la vida, lo asumió como una circunstancia más de su existencia. Siempre ha sido y es una gran luchadora, competitiva en su entorno profesional y acostumbrada al estrés. Se crió en una familia tradicional en la que el esfuerzo y el mérito eran considerados como el elemento clave del progreso. Completó sus estudios y tras empezar a trabajar en su empresa conoció al que sería su marido y con quien tendría dos hijos.

A los cuarenta y dos años, en una visita rutinaria al ginecólogo, le apreciaron un mínimo nódulo en la mama derecha. Sara siempre llevó una vida sana, haciendo gimnasia, comiendo fruta y verdura habitualmente. Quizá sólo el estrés profesional podría añadir algún factor de riesgo a su salud, así que se preguntó ¿por qué yo?, ¿cuál es la razón? Nadie en mi familia había tenido este problema, mi familia me quiere y en mi trabajo soy una profesional solvente.

El diagnóstico de micro calcificaciones en la mamografía aconsejó extirpación de nódulo y biopsia de ganglio axilar. En aquella consulta, Sara y su marido recibieron la terrible noticia de malignidad, la expectativa de tratamiento quirúrgico, mastectomía y linfadenectomia; seguidas de quimioterapia durante al menos seis meses en ciclos mensuales. En cada uno sería necesario un control analítico previo y el control de los efectos secundarios.

CM 4

Perdió su bonita melena castaña, tuvo que usar una peluca y colocarse un extensor para hacer hueco después de la mastectomía a la prótesis que se colocaría tras el tratamiento con quimioterapia. Tuvo que tomar medicamentos para las náuseas y para las disestesias en manos y pies, así como utilizar medicación para mejorar su respuesta inmune y tolerar la siguiente sesión de quimioterapia. Se colocó su prótesis, que equilibraba su imagen exterior, que después de dos años casi era externamente igual.

Sin embargo, una cosa cambió: su cuerpo ya no era el mismo. En aquella batalla perdió una parte de sí misma, de su propia identidad femenina que, aunque reemplazada, ya nunca sería la misma. Y como daños colaterales le quedaron una sensación dolorosa continúa en la región pectoral o intercostal de características neuropáticas y una ligera denervación del músculo dorsal ancho, con dolor al mover el brazo y una pérdida de función del hombro en algunos movimientos.

Cuando acude a nuestra unidad, tiene un dolor neuropático en la zona costal derecha, al menos desde T 4 hasta T9 que se extendía hacia la espalda donde la escápula sobresalía dando un aspecto alado. Comenzamos con pregabalina, dosis bajas, asociadas a paracetamol y tramadol, incrementando las dosis en las semanas siguientes y asociándolas a rehabilitación programada de la cintura escapular. La paciente mejoró su dolor aunque este persistía en la región costal. Además comenzó a tener náuseas, estreñimiento y somnolencia que le hacían muy difícil su trabajo. Tras varios bloqueos intercostales, tampoco obtuvimos un resultado adecuado.

Decidimos usar la acupuntura como alternativa con menos efectos secundarios, pensando en una posible combinación con dosis bajas de medicación y, de forma casi sorpresiva, la paciente comenzó a mejorar, su dolor pasó de insoportable a tolerable y de aquí, a casi inapreciable. Después de desbloquear la cicatriz de mastectomía con punción alrededor de la misma, varios puntos en el canal de estómago (17E, 18E, 44E) de intestino grueso (IG4) y vejiga (V42-V45) obraron el cambio.

Quizá la rehabilitación, el cambio de puesto en su trabajo y una reconsideración de su papel social y profesional ayudaron, pero la acupuntura fue el elemento clave en su recuperación. La enfermedad de Sara, estaba curada cuando el dolor pasó a ser su principal problema. No es que no le doliera, probablemente tenía ya molestias mucho antes. Pero su energía física y mental estaba en otra prioridad. El dolor suele tener un origen en lesiones reales más o menos severas, pero son las estructuras superiores las que filtran la prioridad de la atención.

Además, muchas mujeres y hombres sufren secuelas de enfermedades “curadas” por los efectos secundarios de nuestra medicina imperfecta, de nuestra cirugía, muchas veces mutilante. Seamos humildes, nos queda aún mucho camino por recorrer en el aprendizaje de los mecanismos del dolor. Todos los aliados son pocos y la acupuntura puede ser una estrategia coadyuvante excelente con mínimas incomodidades para los pacientes.

Y recuerden, el cáncer de mama no es una enfermedad de género, porque todos estamos involucrados en su curación, en su superación, porque el cáncer de mama es cosa de todos, y si el peor remedio es la soledad y la incomprensión, el mejor es la solidaridad, el afecto, y la comprensión de quienes rodean a las pacientes.

Sigue leyendo colaboraciones del Dr. Alfonso Vidal: 

Dolor dental: La invención de la anestesia

Síndrome de Dolor Regional Complejo (SDRC)

1 Comment

  1. Hace tiempo que sigo sus publicaciones y quería darle mi enhorabuena por dar siempre un aspecto humano al tratamiento del dolor.

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