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El dolor viajaba en tren

Posted by on Jul 29, 2013 | 0 comments

El dolor viajaba en tren

A menudo, cuando desde este blog u otros, hablamos de dolor, hablamos de salud, lo hacemos de la salud de los otros, del dolor de los demás, pero hablamos de una patología que reside en el exterior de nuestros cuerpos y de nuestras almas. En definitiva hablamos del dolor ajeno.

Sin embargo, en esta trágica semana en la que los acontecimientos nos han dado un vuelco al corazón, en la que hemos visto y oído la terrible experiencia por la que han pasado decenas de seres humanos de nuestro país, de nuestra ciudad, de nuestro entorno próximo, no podemos dejar de hablar de ese dolor. El dolor físico, el dolor de la enfermedad y de la muerte de muchos, pero también del dolor moral, del sufrimiento atroz de muchos que han perdido a sus seres queridos sin poder expresarles su amor, o tan siquiera despedirse.

Las imágenes de la catástrofe conmueven a todo el mundo y nos recuerdan lo efímero de la vida, de la salud, donde apenas un instante puede cambiar nuestra historia o la de nuestros semejantes. La angustia de los testigos, de los servicios de asistencia, sobrepasados y abatidos por la magnitud del desastre; los gestos de desesperación de los familiares esperando alguna noticia y los sollozos tras recibirla; el abatimiento que se incardinará para siempre en el recuerdo…

El dolor no respeta edad, ni condición, no discrimina por género ni etnia, ataca a todos sin distinción. Este dolor, también es nuestro dolor. Desde aquí sólo podemos decir que sentimos este dolor en lo más profundo de nuestro ser, que “por doler… nos duele hasta el aliento” como decía el poeta Miguel Hernández.

Solo una línea para la esperanza: el aluvión de solidaridad de vecinos anónimos, bomberos huelguistas, médicos y personal auxiliar de vacaciones, donantes universales en cola, políticos y autoridades de la mano, por una vez. Si para el dolor hay tratamiento, también para éste, y de nuevo, podemos convertir la necesidad en virtud.

Sabemos cómo pueden sentirse las víctimas, podemos presentir su dolor y, si bien nada ni nadie les devolverán a sus seres queridos, al menos que sepan que pueden contar con nosotros, que sientan nuestro apoyo, nuestra solidaridad y nuestro afecto, porqueel dolor compartido es menos dolor”.

No dejes de leer al Dr. Alfonso Vidal:

El dolor desde una perspectiva humana

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